Perder dinero puede ser más doloroso de lo que se cree
*Un estudio científico demuestra que durante un juego de apuestas, la pérdida monetaria activa un área del cerebro relacionada con la miedo y al dolor.
*Los sistemas de recompensa y defensa relacionados a pérdidas financieras eran muy similares a los sistemas de motivación identificados en investigaciones previas con ratas.
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Por Enrique Márquez
Cuando el resultado era una pérdida económica, la respuesta cerebral era sorprendentemente parecida a un sistema que ellos habían identificado previamente como una respuesta al dolor.
Investigadores de The Wellcome Trust Center for Neuroimaging, de la University College London (UCL), han demostrado que durante un juego de apuestas, la pérdida monetaria activaba un área del cerebro relacionada con la respuesta al miedo y al dolor. “Aunque ya conocíamos bastante sobre cómo aprende el cerebro para predecir las ganancias económicas, hasta ahora sabíamos poco acerca de cómo nos comportamos frente a las pérdidas de dinero”, confiesa el Dr. Ben Seymour, que lideró el estudio que se acaba de publicar en The Journal of Neuroscience.
Descubrieron que los jugadores aprendían a predecir con precisión cuando había una oportunidad de ganar o perder dinero, y que este aprendizaje ocurría en una parte profunda del cerebro denominada estriatum o cuerpo estriado.
Evidentemente, esta habilidad predictiva estaba guiada por un mecanismo de “predicción del error” por el cual el cerebro aprendió a hacer predicciones en base a errores previos. Pero los investigadores observaron que las respuestas del cerebro eran distintas según fuera la predicción del resultado: ganar o perder dinero. Cuando el resultado era una pérdida económica, la respuesta cerebral era sorprendentemente parecida a un sistema que ellos habían identificado previamente como una respuesta al dolor.
Las ventajas del poder predictivo
Los sistemas de recompensa y defensa relacionados a pérdidas financieras eran muy similares a los sistemas de motivación identificados en investigaciones previas con ratas, lo cual sugiere que los jugadores habían emulado un antiguo sistema evolutivo conectado con la evitación del miedo y el dolor. Ese mecanismo sería el encargado de permitirle al cerebro predecir un daño inminente e inmediatamente tomar medidas de protección.
“Obviamente, ninguno de nosotros quiere perder dinero del mismo modo que nadie quiere experimentar dolor. Por lo tanto, tendría sentido que la forma en que aprendemos a predecir y a evitar ambas experiencias estén relacionadas. Esto provee una suerte de justificación biológica para el popular concepto de `dolor financiero´”, concluye Seymour.
Moraleja: si alguna vez te acusan de comportarte como una rata, ya tienes buenos motivos para no ofenderte.
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