Políticos en Twitter: ¿dicen cualquier cosa?

Tecno

Mensajes poco protocolares, municiones pesadas y un sin fin de batallas políticas que despiertan la atención tanto de sus seguidores como de los medios. La despedida al protocolo.

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. Así describió la política, desde la parodia y el humor, el humorista estadounidense Groucho Marx. Similar análisis, aunque antagónico desde su procedimiento, es el que le dio a minutouno.com Pablo Capurro, director de la agencia de consultoría digital SG2 sobre el rendimiento de la presencia de los funcionarios políticos en la red social Twitter.

Salvando las diferencias y siempre contemplando el todavía incipiente nivel de penetración de conexiones a Internet, el desembarco de los políticos en la red del momento implica un cambio en el esquema de comunicación. Pero, como todo nuevo escenario, las reglas todavía son difusas y sobran los ejemplos del mal uso de la herramienta.

“Desconfío del precepto que asegura que la gente espera que los políticos estén en las redes sociales. No sé si la gente los reclama, creo que se los encuentra y, claro, al comenzar a leerlos espera que se comporten como ellos mismos”, explica Capurro, quien en las últimas elecciones legislativas estuvo a cargo de la estrategia online del hoy diputado Martín Sabbatella.

El comportamiento será una de las claves analizadas durante toda la entrevista. ¿Qué es más efectivo en Twitter? ¿El estilo del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, o el del jefe de Gobierno, Mauricio Macri? Antes de responder, el especialista en comunicación digital analiza los perfiles antagónicos de los funcionarios políticos.

Aníbal Fernández es, en Twitter, Aníbal Fernández. Maneja el mismo tono de comunicación que tiene en los medios de comunicación convencionales. Es directo y confrontativo. Después, depende del gusto de cada uno si ese estilo lo convence o no”, analiza.

Desde las antípodas, la cuenta poco personal de Mauricio Macri esboza otra opción posible. Muchos “twiteros” se quejaron luego de ver que recibían mensajes personales del jefe de Gobierno porteño mientras el mismo aparecía participando en programas televisivos en vivo.

“Eso cae mal, porque la decodificación del medio es personal. El usuario en Twitter espera que quien escriba sea la persona que dice ser o, en el caso de funcionarios, que se diferencien marcadamente quién escribe cada contenido”, sostiene Capurro.

La respuesta del equipo de Macri, frente al aluvión de críticas que el funcionario recibió luego del hecho, fue veloz y el propio funcionario aclaró, desde la cuenta, que los mensajes habían sido escritos por su equipo responsable del área digital del Gobierno.


 






Ahora, ¿es preferible el uso personal o el uso casi administrativo de las redes sociales? “En este sentido, la gente espera y valora la espontaneidad de las cuentas. Aunque, claro, se pretende que los funcionarios entiendan el juego que propone Twitter: un diálogo ácido, con muchos chistes y con poca intención de ofender”, aclara.

Gabriela Michetti, por ejemplo, marca claramente la distinción entre los mensajes del “administrador” y los que ella misma escribe. “En ese caso, además de estar bien marcada la diferencia, ella se encarga de subir contenidos de color y la agenda es subida un administrador”, destaca.

Una de las herramientas más polémicas en la red social de los 140 caracteres es la que permite bloquear a un usuario. Esta alternativa es una de las preferidas del jefe de Gabinete de la Nación quien opta por silenciar los mensajes opositores.

“Como asesor, jamás le recomendaría a un funcionario que utilice la herramienta. Si bien es cierto que los políticos hacen también un uso humano de la red social, el tener la posibilidad de escuchar a las voces opositoras y poder armar una estrategia en función de las mismas es uno de los máximos beneficios de Twitter y de Internet en general. Además, el bloquear a una persona puede ser mal decodificado y se puede interpretar como una especie de censura”, sostiene Capurro.

Lejos del análisis que los usuarios hacen del rendimiento de los políticos en esta red que, claro, tiende a ser más exigente y minucioso, el especialista que estuvo a cargo de la estrategia en el mundo virtual de Martín Sabbatella, relativiza el uso del bloqueo de usuarios y ejemplifica con un personaje querido dentro del mundillo de las redes sociales.

Juan Pablo Varsky es un periodista que se maneja profesionalmente en todos los ámbitos. Pese a eso, él eligió bloquear a algunos usuarios que escribían cosas que no le gustaban. Es humano, no todos quieren leer comentarios negativos”, ejemplificó.

Medir los comentarios, analizarlos y apelar a la respuesta más políticamente correcta no suele ser lo habitual entre los famosos y políticos que desembarcan en la red social que busca, claro, la espontaneidad. “Cuando uno chatea, se anima a decir cosas que en persona jamás diría. La tecnología es una intermediación muerta que  nos anima a decir más cosas. Esto nos afecta a todos, no sólo a los políticos”, analiza Capurro.

Twitter, sus luces y sombras

“En primer lugar, es importante saber que si uno maneja una marca o es un personaje conocido ya está en Twitter. El sentimiento de que si uno no ingresa evita que se hable de su persona o su negocio, es una falacia. Todos estamos en Twitter y lo interesante es manejar el territorio como para poder capitalizar lo que se dice de uno y poder forjar estrategias en función del termómetro social que nos rodea”, arranca.

En términos de eficacia política, el especialista asegura que la red social de microblogging permite medir la opinión de un fragmento de la sociedad en un territorio nuevo. “Pueden trabajar la agenda política, saber qué temas están en el candelero y medir la eficacia de sus propuestas”, adelanta Capurro.

Luego del desembarco, el político podrá generar o no un batallón de militantes digitales que defenderán su mensaje por sobre el análisis de los detractores. “Si bien no todos los seguidores en la red social simpatizan con el personaje, de hecho muchos lo siguen para vigilarlo de cerca, es posible despertar la defensa de muchos usuarios que se encargarán de defender y explicar las medidas implementadas”, sugiere.

La agenda política, el punto de cruce. A diferencia de lo que sucedía tiempo atrás cuando el esquema de comunicación básico presentaba un emisor, un mensaje y un receptor, todo, claro, acompañado de una unidireccionalidad de la voz; hoy, los políticos pueden abrir el juego a la comunicación y, además, imponer sus temas en la agenda mediática.

“Con un promedio de cincuenta mil seguidores, cualquier candidato dispone de una audiencia similar a la de un estadio de River completo escuchando un mensaje sin que nadie titule ni edite en el medio”, desliza.

Sin embargo, el porcentaje de la población que se encuentra en Twitter es, todavía, muy reducido. Pese al incremento en la venta de teléfonos inteligentes y al creciente índice de penetración de Internet en el país, lo cierto es que la masividad de los medios de comunicación sigue legitimando el mensaje.

“Todavía, los medios de comunicación siguen funcionando como legitimadores de los mensajes y le dan la masividad que la red social no le puede ofrecer. Hoy, los políticos también saben que lo que escriban en la red puede ser levantado por los medios de comunicación y, en muchos casos, juegan con la imposición de sus temas en la agenda”, explica el especialista.

¿Las primeras elecciones 2.0?

Pese a que los últimos comicios estuvieron sesgados por un incipiente avance en materia de partidismo digital, los especialistas coinciden en que en las elecciones de 2011 estarán atravesadas por una fuerte contienda digital.

“La perspectiva para el año que viene es positiva en relación a 2007 y 2010. Va a haber una mayor revolución tecnológica y el campo de batalla va a estar más minado. Sin embargo, no hay ningún político que pueda o esté en capacidad de armar la campaña que, por ejemplo, Barack Obama realizó en Estados Unidos”, analiza.

Entonces, ¿qué es lo que un político debe tener para lograr el éxito digital de Obama? “En principio, no hay que buscar esa campaña. Todos quieren ser él y lo recomendable es arrancar por saber bien quién es uno y cuáles son las cualidades más interesantes para potenciar”, recomienda Capurro.

“Obama tuvo tres cosas. En principio, un concepto que estaba impregnado por un sentimiento de cambio atravesado por una coyuntura político social puntual. Luego, hubo una estrategia que buscó entender a Internet en su sentido más amplio, como una herramienta para coordinar los esfuerzos de la gente y capitalizarlo para la campaña. Finalmente, se entendió a la web como un trabajo de evolución constante”, finaliza el especialista.


 


@manumendy

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