Todos somos Robin Hood
*Según confirma un estudio psicológico publicado en una revista internacional dedicada a la medicina, la injusticia en el reparto del dinero provoca sentimientos hostiles hacia los que más tienen y reciprocidad con los pobres.
*En la investigación se determinó que cuanto menos unidades monetarias tenía una persona, más agresivo era su comportamiento para quitarle el dinero a los ricos, y viceversa.
Todos somos testigos de situaciones de injusticia e inequidad económica. Las reacciones emocionales son diversas y, a veces, decisivas en el plano político y económico. El interés psicológico no escapa a estas conductas humanas y, la eterna lucha entre los que más y menos tienen, también entró en el laboratorio.
Aún más, la magnitud y frecuencia de dichas alteraciones de ingresos estuvieron fuertemente influenciadas por la falta de equidad. La investigación, publicada en la revista Nature, ha provisto clara evidencia de que el sentimiento igualitario es una causa para el castigo en las interacciones humanas multilaterales.
El experimento se realizó con un juego informático de distribución de dinero. Participaron 120 estudiantes de distintas facultades que fueron divididos en grupos de cuatro y no se conocían entre ellos. Cada jugador recibía una suma de dinero al azar.
Durante el juego, mediante una adjudicación positiva o negativa, los jugadores podían alterar -aumentando o reduciendo respectivamente- el nivel de ingresos de los otros participantes. Para evitar cualquier influencia en las decisiones, la interacción entre los jugadores era estrictamente anónima.
Los resultados fueron concluyentes: el 71% de las acciones para reducir el dinero las recibieron aquellos que tenían un nivel de ingresos por encima de la media en cada grupo, mientras que los más desposeídos recibieron la mayor cantidad de adjudicaciones positivas (61%) y consecuente incremento del mismo. O sea que, los individuos que ganaban mucho más dinero que los otros integrantes del grupo, eran duramente penalizados.
Aún sabiendo que esta alteración de ingresos no les proveía ningún beneficio, el patrón de conducta se mantuvo inalterable y la tendencia siempre fue la misma: quitar a los ricos y dar a los pobres. Cuánto menos unidades monetarias tenía un jugador, más agresivo era su comportamiento para quitarle el dinero a los ricos, y viceversa.
Inequidad y cooperativismo
Los científicos buscaron una explicación para tales conductas y plantearon la posibilidad de que la desigualdad por sí misma es un factor que suscita emociones negativas.
A fin de elucidar estas reacciones emocionales, les presentaron a los participantes escenarios hipotéticos (de alta y baja inequidad) en los se encontrarían con otros miembros del grupo que obtenían mayores ingresos que ellos. Mediante un cuestionario debían indicar en una escala del 1 al 7 si se sentían molestos o enfurecidos por el otro individuo.
En situaciones de baja desigualdad, el 46% se sintió molesto y el 27% enfurecido. Mientras que, cuando el escenario era de extrema inequidad, los porcentajes se incrementaron notablemente. Un 75% manifestó sentirse molesto y un 41% con un alto nivel de enfado (puntuaron 4 o más). Muchos estudiantes (52%) también indicaron que sintieron al menos algo de furia hacia el que tenía mayores ingresos.
“Los resultados sugieren que los motivos igualitarios inciden en las conductas y por lo tanto pueden ser un factor importante que subyace en la evolución de una fuerte reciprocidad y, por consiguiente, cooperación entre los seres humanos”, concluyen los investigadores.
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