Tokio, una ciudad muy diferente a Buenos Aires

Télam
Por Télam

  • Los japoneses son extremadamente respetuosos, llegando a situaciones imposibles de imaginar en un país como Argentina, como por ejemplo que el guarda de un subte empuje a los pasajeros de manera suave y delicada para que nadie se quede fuera del tren.


Cuando cualquier subte en Tokio llega a una estación, primero se deja bajar a la gente que viene en el tren y después suben las personas que esperan en el andén.

Como sucede en Avenida de Mayo o 9 de Julio o Congreso, por nombrar sólo tres estaciones de subte porteñas, un día de semana a las 19, donde para poder salir del vagón hay que utilizar codos, carterazos y todo lo posible para quebrar a la marea humana que se tiene enfrente.

Pero eso no es todo, porque en el subte de Tokio tampoco viajan todos cómodos y sentados -en eso si se parecen a los de Buenos Aires-, sino que en las horas pico hasta es difícil poder ingresar a los vagones.

Para eso hay un guarda que, con guantes en sus manos para no contagiar ninguna enfermedad a nadie, de manera delicada empuja a los pasajeros hacia dentro el tren, sin que nadie se queje, porque no lo hacen de manera bruta, y todos contentos y felices.

Son muchísimas las diferencias que a simple vista, sin ser un gran observador, cualquiera puede notar entre Tokio y Buenos Aires. Por lo pronto, se necesita caminar mucho tratando de encontrar en el piso un papel tirado en Japón, es casi una misión imposible. En Argentina sucede lo mismo, pero exactamente al revés.

Otro situación que le llamó la atención a muchos de los integrantes de la delegación de Boca fue la cantidad de gente que anda con barbijos por la calle, y no son hinchas de River burlándose de sus pares.

Entonces fueron varios los jugadores que comenzaron a averiguar qué sucedía con esas personas, porque no es común observar eso fuera de un hospital.

La cuestión es que los japoneses en esta época del año, en la que hace mucho frío, comienzan a sufrir resfríos y muchas enfermedades invernales y para "no importunar a los demás", según le comentaron a Télam en Tokio, es que usan barbijos protectores.

Otra situación que sorprende a los argentinos tiene que ver con el insoportable tráfico de Tokio, pero esto no es lo que llama la atención. Lo curioso es que los miles de autos que van por la calle, todos últimos modelos, no provocan ruido, sobre todo porque está prohibido tocar la bocina, como en Buenos Aires, donde la multa se la hacen al conductor que no la hace sonar.

También en Japón están muy preocupados por el tema de los cigarrillos. En muy pocos lugares se puede fumar, sólo en las esquinas que tienen ceniceros, porque ni las colillas tiran al piso. Por eso, los amantes del tabaco no serán bienvenidos en Tokio.

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