Abren el mirador más alto de Nueva York para clases de yoga

Turismo

The Edge, ubicado en Hudson Yards, fue inaugurado en marzo de 2020 y ya se perfila como una de las atracciones más impresionantes con su piso transparente.

La ciudad de Nueva York sumó otro rascacielos impresionante, aún en pandemia. Tal es el encanto de la Gran Manzana, donde brotan los proyectos urbanísticos colosales, en este caso en Hudson Yards, el terreno a lo largo del río Hudson en Manhattan que recibió una inversión de US$ 25.000 millones en fondos públicos para su desarrollo.

Así brotó The Edge, un rascacielos en el 30 de Hudson Boulevard que invita a mirar Nueva York desde el piso 100, y que podría volverse la nueva atracción icónica del turismo en Estados Unidos.

Lo que es más, por US$ 50 cualquiera puede tomar una clase de yoga ahí, un poco para alcanzar la paz mental y otro poco para sentirse elevados (al menos de manera mundana si no es en espíritu).

The Edge es el mirador más alto de Nueva York, y de Estados Unidos, lo que permite al público vistas de la ciudad en 360o en su extensión de 700 m2.

Además tiene una plataforma que sobresale unos 25 metros del edificio, un espacio genial para una clase de yoga de 45 minutos.

Al mirador se accede por un ascensor que tarda 60 segundos en subir desde la planta baja, y ni siquiera es el punto más alto del edificio de 345 metros: en el piso 101 hay una cafetería.

El edificio está abierto al público de 8 a 0 con turnos y protocolos correspondientes por la pandemia de coronavirus, pero se espera que la gente "se suba" a la idea de visitarlo y de atreverse a caminar por su piso transparente.

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La clase de yoga tiene un costo elevado, pero la entrada general para personas adultas es de US$ 36 y para menores de edad es de US$ 31.

Los menores de 5 años no pagan, pero sólo pueden entrar acompañados de una persona mayor de edad. Los "senior citizens", o adultos mayores de 62, abonan US$ 34 (unos descuentos sustanciales, claro).

Obviamente que en tiempos de pandemia todo tiene su protocolo, así que las colchonetas de yoga estarán separadas al menos dos metros (lo que suena sencillo en un espacio de 700 m2), y quienes quieran participar tendrán que firmar una declaración jurada sobre su estado de salud.

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