Un adiós televisivo

Después del golpe duro que sufrió al ser eliminada del Cantando del año pasado, Adriana Aguirre volvió a sufrir en carne propia el rechazo del público. La temprana eliminación de Bailando por un sueño la habría sumergido en una depresión porque la veterana vedette no se imaginaba que los espectadores elegirían a Kenite Larrain, la ignota chilena, antes que a ella.

Por eso, la Aguirre estaría encerrada en su casa del barrio de Recoleta y no quiere saber absolutamente nada con la exposición mediática. De hecho, mientras que ella se queda en su domicilio, su marido se encarga de realizar el tour televisivo del momento.

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