¿Vuelve Fidel?

* De ser reales las versiones que están circulando en Cuba, sería inminente su reasunción del mando, poniendo fin a la autoridad de su hermano Raúl.
*Ahora bien, tanto de ser verdad como de ser sólo rumores, la vuelta de Fidel Castro al poder impone lecturas políticas que describen un panorama político complejo.

Los rumores fueron creciendo en una misma dirección. Cambian las probables fechas del retorno, pero todas las voces susurran desde el  poder en Cuba que Fidel Castro volverá a la escena pública y reasumirá los poderes que había transferido durante todos estos meses a su hermano Raúl.

Si así ocurre, el viejo comandante habrá vencido una vez más a sus enemigos en una de esas batallas abstractas que libra permanentemente y de las que siempre sale fortalecido merced a la negligencia del gobierno norteamericano y de la dirigencia del exilio cubano en los Estados Unidos.

En estos meses de ausencia, en Washington y en Miami se habló de enfermedad terminal, llegando incluso en varias oportunidades a publicar la hipótesis de que Fidel había muerto. Tales versiones tenían como objetivo testear las reacciones en el pueblo cubano, esperando que se produzcan rebeliones contra el sistema y lucha de facciones entre los burócratas del Partido Comunista.

Nada de eso ocurrió. Por el contrario, el régimen ha podido mostrar al mundo que serenidad de su pueblo ante la ausencia del líder eterno; serenidad en la que, por cierto, tuvo mucho que ver el miedo a que la ausencia de Fidel sea otro de los tantos globos de ensayo con que el régimen puso a prueba al pueblo y a la dirigencia, encarcelando  o expulsando con purgas a los que daban el paso en falso.

Fidel Castro ha desarrollado una inmensa y extraña habilidad: convierte ciertos acontecimientos en batallas de las que sale siempre, indefectiblemente, fortalecido. Un ejemplo fue el caso Elián González, pequeño sobreviviente a un naufragio de balseros; una tragedia que si algo evidencia es el drama de esa diáspora que sigue creciendo a través de temerarias navegaciones.

Sin embargo, Fidel sacó de esa horrible tragedia de un régimen que provoca exilio permanente una victoria política inaudita; siempre gracias a la negligencia de la dirigencia de Miami.

Lo mismo ocurre con su longevidad, convertida por la prensa cubana en una victoria política, gracias a los tontos rumores de muerte que siempre difunde la dirigencia del exilio.

Si Castro vuelve al poder este primero de mayo o cuando sea, otra vez se verá la extraña conversión de un acontecimiento en victoria política sobre “el imperio y sus lugartenientes nativos”.

La posibilidad del retorno existe, ya que la visita de Gabriel García Márquez, seguida de la de jerarcas del gobierno chino, parecen certificar la extraordinaria mejoría en su salud.

No obstante, tal mejoría no implica que aún siga siendo lo más sensato que Fidel se retire definitivamente, sobre todo por que su edad garantiza futuros sobresaltos como el que lo llevó a delegar el poder en su hermano menor.

Su liderazgo no puede volverse intermitente. De regresar, todos deben estar seguros de que no tendrá recaídas o futuros problemas de salud. Y a su edad y fragilidad, ya nadie puede dar esas garantías.
Entonces ¿por qué forzar su retorno al timón de la isla, si a simple vista Raúl ha podido mantener todo bajo control?

Las explicaciones de su regreso al poder, de concretarse, serían básicamente dos: la existencia de una puja de facciones en la órbita del poder que la autoridad de Raúl Castro no pudo controlar.

O bien que Raúl se disponía a emprender un lento pero firme viraje hacia el modelo chino y vietnamita (apertura económica sin apertura política), y que un sector de la burocracia del régimen y del partido no estaba dispuesto a afrontar semejante riesgo; por lo que forzó un retorno de Fidel al mando, ya que el viejo comandante, a diferencia de su hermano, rechaza de plano un viraje ideológico de esas características.

Finalmente, también es posible que la versión de su retorno sea sólo un rumor, lanzado al detectase sutiles señales de disputas de poder o de fortalecimiento de la disidencia interna, a las que se busca sofocar antes de que crezcan.
Los próximos días podrían develar la incógnita.

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