Alak denunció internaciones irregulares de militares condenados

Política

El ministro de Justicia aseguró que hay "once condenados" por delitos de lesa humanidad en el Hospital Militar que están en condiciones de alta médica.

Tras la fuga de los represores Jorge Antonio Olivera y Gustavo De Marchi del Hospital Militar, el ministro de Justicia, Julio Alak, dio a conocer los casos de otros once militares detenidos y condenados por delitos de lesa humanidad que fueron internados irregularmente, ya que por su situación médica no necesitaban ser trasladados fuera de las instalaciones penitenciarias en las que se encontraban.

Según explicó Alak, Olivera y De Marchi "fueron trasladados uno para realizarse un tratamiento médico y el otro un tratamiento psiquiátrico. Ambos tratamientos podían realizarse de manera gratuita en la provincia de San Juan". El funcionario abundó: "Lamentablemente fueron trasladados por orden judicial y pudieron perpetrar su plan de fuga".

En tal sentido, afirmó que "la fuga estuvo planificada" y aseguró: "Se está trabajando intensamente para dar con su paradero, reintegrarlos al país si están afuera, detenerlos y trasladarlos".

"Once internados en el Hospital Militar están en condiciones de alta médica. Se puede proyectar que muchos que están pidiendo hospitalización están buscando un destino más confortable para transitar el período de detención, lo que constituye una desigualdad que el Gobierno no va a admitir", sostuvo Alak en conferencia de prensa.

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"La Presidente (Cristina Fernández) decidió profundizar la evaluación médica de todos los condenados, procesados, e imputados que están en hospitales de la Fuerza a la que pertenecen", anunció el ministro.

Y resaltó: "Empezamos por evaluar a los detenidos del Hospital Militar de Palermo. Luego, los del Churruca y continuaremos con quienes se atienden en la obra social del Servicio Penitenciario. Es decir, la medida se extiende también a las fuerzas de seguridad".

"El Poder Ejecutivo quiso evaluar de forma interdisciplinaria la situación de los privados de la libertad, para poder revisar su historia clínica, hacer un análisis personal y poder determinar un diagnóstico y tratamiento de la supuesta dolencia que padecían", subrayó.

Tras la revisión, se detectaron algunos casos "insólitos". "Uno de los represores alojados en el Hospital Militar estaba internado sólo porque debía realizar rehabilitación en una bicicleta fija; y otro por un lipoma, que no es otra cosa que una bolita de grasa, una patología por la que no hay en toda la República Argentina una sola persona internada en un hospital", detalló Alak.



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