Un grupo de voluntarios que limpiaban las calles de Bristol, en Inglaterra, borraron sin saberlo un graffiti que había sido pintado por el artista popular Banksy y que tenía un valor de 7.400 dólares.
El graffiti no había sido una obra de vandalismo, sino de arte. El dueño de la pared había pagado por él. Banksy popular por sus temas políticos había pintado sin permiso al personaje infantil el oso Paddington, del autor inglés Michael Bond, con la inscripción debajo: "La migración no es un delito".
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