Donald Trump insiste con su peligroso discurso antivacunas: "Tendríamos un mejor resultado con el autismo"

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Contrario a estudios de la OMS, el Presidente de Estados Unidos insiste con difundir su hipótesis antivacunas.

En una reciente entrevista concedida a la periodista Sharyl Attkisson en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en el centro del debate público su postura sobre el calendario de vacunación y su presunta vinculación con condiciones de salud crónicas.

Curiosamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reafirmó hace unos meses que no existe ninguna relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista (TEA), tras una nueva y exhaustiva revisión de la evidencia científica, frente a los llamamientos del gobierno de Estados Unidos de reabrir un debate sobre esta cuestión.

Sin embargo, durante la charla, el mandatario estadounidense expresó su deseo de reducir la cantidad de aplicaciones que reciben los niños en sus primeros años de vida, vinculando esta idea con una mejora en los diagnósticos de trastornos del espectro autista. "Me gustaría que hubiera menos vacunas, creo que así tendríamos un mejor resultado con el autismo", señaló.

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Esta declaración reaviva una teoría que Trump ha sostenido en diversas oportunidades a lo largo de los años, a pesar de que la comunidad científica internacional ha desmentido repetidamente, mediante numerosos estudios, cualquier relación causal entre las vacunas y el autismo.

A pesar de sus reparos sobre la cantidad y frecuencia de las dosis, el republicano buscó matizar su posición para evitar ser catalogado como un referente del movimiento "antivacunas". En ese sentido, aclaró que "cree en las vacunas", aunque marcó un límite claro respecto a la intervención del Estado en la salud pública, asegurando que no todas las dosis "deberían ser obligatorias".

Con estas definiciones, el líder republicano refuerza su retórica basada en la libertad de elección individual frente a las normativas de salud federales, en un contexto donde el debate sobre la seguridad sanitaria continúa polarizando a la sociedad estadounidense.

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