La UFC tuvo su primera gran velada de un 2016 que promete y lo cierto es que será una noche difícil de superar. Robbie Lawler defendió el cinturón welter ante Carlos Condit en una verdadera batalla que terminó definiéndose por detalles.
El campeón reinante, que estiró su récord a 27 peleas ganadas y 10 perdidas, soportó estoicamente los arrebatos de un desfachatado Condit, que a fuerza de empuje y atrevimiento lo complicó en varios pasajes de la pelea.

El último de los cinco rounds fue una verdadera batalla, ya que ambos sabían que sería determinante en la decisión final. Y en ese sprint, fue Lawler el que sacó una luz de ventaja ante un exhausto Condit, al que estuvo a punto de finalizar pero finalmente se cumplió el tiempo y ambos peleadores terminaron agarrados de las paredes del octágono, completamente agobiados y con la seguridad de haberlo dado todo y más.

A la hora de las tarjetas, fue una decisión dividida para el campeón, que apenas tuvo enfrente los micrófonos no dudó en reconocer a su rival. "Hagámoslo de nuevo", vociferó Lawler pidiendo una inmediata revancha ante un Condit que se fue ovacionado del MGM de Las Vegas.

La cara de Condit lo decía todo. Algo disconforme con el fallo, igualmente el perdedor no dudó en felicitar al campeón.

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Cabe recordar que en julio del año pasado, en su última presentación antes de esta velada, el campeón había protagonizado la pelea del año frente a Rory MacDonald, al que dejó completamente desfigurado y también sin nada.