El mercado automotor se mantendría este año equilibrado en torno a las 600/650 mil unidades O Km vendidas a lo largo de 2015, de acuerdo a las primeras estimaciones que se animaron a realizar sectores vinculados a las concesionarias, las que afirman que será necesario pasar el primer trimestre para analizar cómo reaccionará la demanda a las nuevas variables del rubro y de la economía.
"2015 cerró por encima de las 643 mil unidades vendidas, un dato bastante bueno para como venía el año y que repuntó en el último trimestre ante la perspectiva de lo que finalmente se dio: una devaluación con aumento de precios", explicó un dirigente del sector que reiteró su perspectiva de un 2016 con "un año similar entre los 600 y 650 mil autos vendidos con cierta tendencia a la baja".

Los distintos actores de la industria recibieron con optimismo los anuncios del Gobierno referidos a la reducción de las alícuotas de impuestos internos para los modelos de gama media y alta, la liberación del acceso al mercado único de cambios que permitirá mayor agilidad en la importación de unidades y autopartes y el final de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación.

Este conjunto de medidas permitirá, aseguraron en su momento desde las terminales, mayor previsión y reglas de juego claras para intentar remontar el escenario de caída que se registra desde que en 2013 el sector alcanzó el año récord de la actividad con 955.000 patentamientos y los 791.000 unidades producidas en las terminales locales.

Si bien hay señales positivas para la recuperación del sector, los directivos de las concesionarias -que no son formadores de precios como insisten en resaltar- deseaban que la devaluación registrada a mediados de diciembre no impacte de lleno en los precios finales al público que verá, al menos, afectado su poder adquisitivo.

"Si las automotrices pretenden trasladar a precios toda la devaluación sin dudas va a repercutir en el nivel de patentamiento de los 0km y terminará afectando a un mercado interno que le permitió a la industria salvar el año ante el derrumbe de las exportaciones", afirmó una de las fuentes consultadas por la agencia Télam.

El empresario automotriz hacía referencia a las cifras de producción de 2015 que reflejaron una caída del 31 por ciento de las exportaciones de vehículos nacionales -casi exclusivamente por la caída de demanda brasileña- pero que tuvo su compensación a partir del sostenimiento de las ventas mayoristas a las concesionarias que apenas cayó un 0,1 por ciento.

Sobre el pedido del Gobierno a las automotrices para evitar el incremento de precios posdevaluación, las fuentes entendieron que con vehículos nacionales integrados en un 70 y hasta 80 por ciento de autopartes importadas "es difícil pero necesario" no traspasar el incremento de costo al valor final de la unidad, y lograr que los primeros aumentos de enero de entre el 15 y el 20 por ciento no busquen alcanzar la nueva paridad cambiaria.

Respecto al impacto de la modificación de las alícuotas de impuestos internos, la tendencia a la baja de hasta el 40 por ciento para algunos modelos se reflejará particularmente en los modelos de alta gama afectados por la escala más alta del tributo que bajó del 50 al 20 por ciento vigente previo al primero de enero de 2014 para los vehículos desde 800.000 pesos.

Pero el reacomodamiento de la escala que prevé una alícuota de 10 por ciento para los modelos de entre 350 y 800 mil pesos provocará al mismo tiempo, aseguran desde las concesionarias, una tendencia fuerte al alza de los modelos medianos que se asomaban a ese límite de precios y que mantuvieron contenidas sus cotizaciones para no caer en la tributación del semestre pasado.

En resumen, analizaba uno de los empresarios, a pesar del aumento de precios que puede repercutir inicialmente a la baja en el número de patentamientos, se podría sobrellevar esta nueva transición si se logra estabilizar el mercado, las terminales mejoran su disponibilidad de unidades respecto a 2015 y se ofrecen alternativas de financiamiento más atractivas.

A este panorama moderado se le podrá sumar el crecimiento de ventas que se espera en los modelos de gama media y alta con una demanda que estuvo contenida durante los últimos dos años por vehículos que ni siquiera estaban a la oferta, y las novedades que las automotrices ya analizan para mover el sector con el lanzamiento de nuevos modelos que se vieron postergados por las restricciones del año pasado.

De esta manera, se prevé que el primer trimestre sea el más difícil para el sector y comience a mejorar para tener un segundo semestre mejor y acorde con la capacidad de las concesionarias que se ampliaron en los años récord de 2011 y 2013 y hoy aseguran están en condiciones de canalizar la venta del soñado millón de unidades que parecía hace dos años al alcance de la mano.

"La llave como siempre será ver cómo se recompone el poder adquisitivo de la gente ya que con un 20 por ciento de ventas que se estima se perdieron el año pasado por falta de unidades por parte de las automotrices, se puede decir que hay una demanda latente que volverá a las concesionarias", consideró el directivo.