Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
El encuentro tenía todos los condimentos necesarios para la tensión. Un 2015 a puro festejo para River, sed de revancha para Boca, sumado al regreso de Daniel Osvaldo, la dupla con Carlos Tevez y la chance de quedarse con el primer Superclásico de 2016. Pero lejos de contribuir al espectáculo futbolístico, para el Xeneize todo esto terminó siendo un arma de doble filo.
Bastó con ver la insólita patada del debutante Jonathan Silva cuando el reloj marcaba apenas 10 minutos de juego para tomar dimensión de las pulsaciones con las que entraron a jugar los hombres de Rodolfo Arruabarrena al José María Minella de Mar del Plata.

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Y esta violencia no hizo más que contagiar a su rival, que terminó entrando en su juego y le dio de su propia medicina. El cabezazo de Jonathan Maidana a Tevez o el salto del goleador Leonardo Pisculichi al campo de juego para meterse en la escaramuza cuando nada tenía que hacer son prueba fiel de esto.

Maidana
Boca quiso jugar "a lo Boca", frase desafortunada si las hay, y terminó confundiendo fiereza, sacrificio y pierna fuerte con violencia. Así fue como Gino Peruzzi se sumó a la lista de expulsados, lo mismo que el experimentado Daniel Díaz, que no pudo contener su reacción y también se fue a bañar antes de tiempo.

Osvaldo y Tevez, pese a su estirpe europeo, quisieron jugar el clásico como hinchas, y eso los terminó traicionando. Apenas destellos de la dupla ofensiva más importante del fútbol argentino, cuyo temperamento fuerte finalizó beneficiando a los de la banda roja.

"Estoy muy caliente con lo que pasó y con la imagen que damos, que no es acorde a la del club mas grande de la Argentina", admitió el propio Arruabarrena tras el encuentro, dejando bien en claro que ésta no era su idea para encarar el duelo.

Y así fue como el primer "chico" del año quedó para River. Otra vez. Como en la Copa Sudamericana 2014. Como en la Libertadores 2015. Lejos del "paladar negro" que exigía buen juego, el Millonario volvió a ganarlo sin demasiado fútbol y con mucho de sacrificio.

Del otro lado, habrá que barajar y dar nuevo para comenzar a torcer la historia. Que "jugar a lo Boca" vuelva a ser lo que era y que la violencia no vuelva a ganar protagonismo. En apenas seis días, en el Malvinas Argentinas de Mendoza, habrá revancha.