Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
Cuesta tenerlo enfrente y no intimidarse. Sus más de 120 kilos, sus rulos largos, su tupida barba y esa fama de noqueador que lo llevó a Roy Nelson a la cima no son fáciles de obviar. Pero claro, detrás de eso existe un costado tierno que el peleador sacó a la luz en pleno MGM de Las Vegas, su ciudad de origen.
minutouno.com asistió a los entrenamientos abiertos previos a su pelea del sábado frente a Jared Rossholt, en los que "Big Country" decidió alejarse del protocolo y subió a su pequeño hijo Jax a entrenar con él, ante la admiración de los cientos de fanáticos que se acercaron a vitorearlo.

MGM
Acompañado de su esposa Jessy, el histórico peleador, de 39 años, no dudó en "exigir" a su pequeño hijo, aunque finalmente el que terminó marcándole el ritmo fue el pequeño, quien lo guió por todo el escenario montado haciendo diferentes pruebas.

Roy Nelson

Nelson
Mientras sus fans deliraban con Nelson y su hijo, el encargado de ponerle música al evento quiso levantar al público y pidió una ovación para el pequeño, aunque cometió un grave error: lo confundió con una nena, lo que generó una estrepitosa reacción del peleador. "¿Es por el pelo, no? Lo confundís por el pelo", clamó en medio de las risas de los presentes.

Fuck You Nelson
Así fue como Jax acaparó la atención de todos y "opacó" a su padre, quien tras la exhibición de su hijo también tuvo tiempo de mostrar todo lo que se preparó para la pelea del sábado, en la que intentará torcer una historia que viene complicada.

Es que Nelson, ganador del reality The Ultimate Fighter en 2009, perdió en cinco de sus últimas seis peleas en UFC y necesita imperiosamente un triunfo para comenzar a resurgir. Su última aparición fue en septiembre pasado, cuando cayó por decisión unánime ante Josh Barnett.

Y así las cosas, mientras se esperaba que el ex campeón Johny Hendriks y Stephen Thompson, que animarán la pelea estelar del sábado, acaparasen toda la atención, fue una vez más Roy Nelson el dueño del show. O mejor dicho, su pequeño hijo que, al parecer, tiene futura pasta de campeón.