El secuestrador del Airbus A320, que fue desviado al aeropuerto chipriota de Lárnaca, pretende pedir asilo en Europa y habría tomado la aeronave por motivos personales. "Todo siempre tiene que ver con una mujer", dijo el presidente del país europeo.
El captor está casado con una chipriota que vive en Lárnaca y su intención fue que se le entregue una carta.

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El egipcio tiró la misiva escrita en árabe desde el avión a la pista y pidió que se la entreguen a su esposa.

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La policía está comprobando la identidad de la mujer, cuyo nombre fue facilitado por el secuestrador.

El presidente chipriota, Nikos Anastasiadis, señaló en una conferencia de prensa que no hay indicios que apunten a un acto terrorista.

Consultado sobre si el móvil podría estar relacionado con una mujer, Anastasiadis respondió que "todo tiene que ver siempre con una mujer".

En tanto, cuatro tripulantes egipcios y tres pasajeros extranjeros continúan retenidos en el avión, según anunció el ministro egipcio de Aviación Civil, Sharif Fathi Atiya.

Atiya no quiso precisar la nacionalidad de esos tres pasajeros, pero aclaró que el número de pasajeros del vuelo era de 55 y no de 81, como había informado Egyptair.

Según un comunicado del Ministerio de Aviación Civil, los pasajeros extranjeros que embarcaron en el aeropuerto egipcio de Burg al Arab (Alejandría) con destino a El Cairo eran ocho estadounidenses, cuatro holandeses, cuatro británicos, dos belgas, un francés, un sirio y un italiano.

Los tripulantes que se encuentran todavía a bordo del avión son el comandante, el copiloto, una azafata y un agente de seguridad, detalló Atiya, que subrayó que "las negociaciones prosiguen para determinar las demandas del secuestrador".

El ministro explicó que uno de los pasajeros amenazó con que llevaba un cinturón de explosivos y pidió que el avión fuera desviado a Turquía o Chipre, pese a que su destino era El Cairo.

Los pilotos actuaron en consecuencia al no poder comprobar si era cierta o no la presencia de los explosivos, algo que Atiya indicó que todavía no se pudo determinar.

"Hay que esperar al fin de las investigaciones para saber cómo subió ese pasajero al avión con ese material", agregó Atiya, quien tampoco quiso confirmar la identidad del secuestrador por "razones de seguridad".

Fuentes de seguridad informaron anteriormente de que no había presencia de explosivos en el avión.

Esas mismas fuentes indicaron que el secuestrador es un ciudadano egipcio identificado como Ibrahim Samaha, que pretende pedir asilo político en Chipre.

Sin embargo, el vocero del gobierno egipcio, Hosam al Qawish, negó que el secuestrador sea Samaha y pidió disculpas por esta vinculación errónea.