Se lo exigieron cuando volvió al penal de Ezeiza después de declarar, pudo saber minutouno.com. Los resultados dieron "negativo" y estaba de buen ánimo. Cuando le preguntaron los motivos por los que no declaró antes, aseguró que "no tenía garantías".
Leonardo Fariña fue conducido al penal de Ezeiza el viernes por la noche, donde está detenido bajo el Programa Nacional de Protección de Testigos, en una celda con todas las medidas de seguridad incluyendo un sistema de cámaras, luego de haber testificado ayer en los Tribunales porteños de Comodoro Py, en la causa que investiga el presunto lavado de dinero por parte del empresario Lázaro Báez.
Cuando regresó al penal de Ezeiza, se le realizó un test para "determinar si tiene conductas suicidas", pudo saber minutouno.com. La prueba dio "negativo" como resultado, y el detenido se encontraba de buen ánimo. Cuando le preguntaron los motivos por los que no declaró antes, aseguró que "no tenía garantías" durante el anterior gobierno.
Actualmente, Fariña se encuentra solo en una celda con cámara de seguridad y un guardia que lo custodia las 24 horas, aislado del resto. Este sábado pidió volver a un pabellón común, pero le explicaron que eso es imposilbe, porque al ingresar al régimen de protección de testigos se le debe dar esa seguridad.
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En tanto, Lázaro Báez y su contador Daniel Pérez Gadin fueron trasladados este sábado desde el Hospital Penitenciario de Ezeiza a un pabellón común del complejo, donde están los presos de más de 50 de baja peligrosidad.
El viernes, Fariña realizó una extensa declaración ante el juez federal Sebastián Casanello referida a su versión de la "ruta del dinero K" y mencionó a los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner como parte de esa estructura con vértice en el empresario.
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Fariña está detenido desde hace dos años por evasión fiscal, pero esta vez se encuentra bajo el régimen del Programa Nacional de Protección de Testigos e Imputados destinado a garantizar la seguridad e integridad física de los declarantes, previstas por la ley 25.764.
El detenido ingresó al despacho de Casanelllo a las 10 y media de la mañana de ayer para ser indagado por el juez y por el fiscal Guillermo Marijuan en un trámite que también contó con la presencia de su abogada, Giselle Robles, y secretarios del Juzgado Federal 7.
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