Se trata del caso de Karina Abregú quien todavía padece graves secuelas en su cuerpo producto del brutal ataque de su ex. El hombre está acusado de "intento de femicidio, agravado por el vínculo".
Karina Abregú se consagró como uno de los símbolos de la multitudinaria marcha #NiUnaMenos contra los femicidios y la violencia de género. Su cuerpo lleva las marcas del horror que tuvo que vivir el 1 de enero del 2014 cuando su ex marido, Gustavo Javier Albornoz intentó matarla.

Este lunes comenzó el juicio contra el potencial femicida y Abregú contó su verdad ante el Tribunal Oral Criminal Nro 1 de Morón. El hombre estaba imputado por "intento de homicidio" pero, tanto los fiscales como el abogado de la víctima lograron modificar la calificación de la causa y el acusado afronta ahora el cargo de "intento de femicidio, agravado por el vínculo".

En los Tribunales se concentraron gran cantidad de organizaciones sociales que acompañaron a Karina en su declaración. Se espera que en los próximos días, luego de los alegatos, se conozca el veredicto.

Tras el estremecedor relato de la víctima, también brindaron su testimonio Carolina Abregú, hermana de Karina, entre otros familiares y vecinos, quienes dieron cuenta de los episodios de violencia doméstica, anteriores a aquel 1 de enero de 2014, cuando Albornoz la agredió a trompadas, para luego rociarla con alcohol y prenderla fuego, en el interior de la casa en que vivían, en Merlo. La mujer salvó su vida de manera milagrosa cuando por instinto saltó a la pileta que tenían.

Si bien el imputado llegó al debate en libertad y beneficiado por distintas medidas judiciales, la presentación del abogado querellante Alejandro Bois y los fiscales Adrián Ferreyra y Hernán Alarcón para cambiar la carátula de la causa fue aceptada por el Tribunal Oral Criminal Nro. 1 de Morón y en consecuencia, Albornoz quedó imputado por "intento de femicidio agravado" y no por "intento de femicidio", lo que complica su situación, en relación a la pena en expectativa, de ser condenado.

Karina Abregú estuvo al borde de la muerte, con varios paros cardíacos y decenas de operaciones, por las secuelas de sus quemaduras en el 55 por ciento de su cuerpo.