La Justicia de Misiones solicitó a Interpol Argentina que emita una "alerta azul" en busca de información sobre el paradero de Jorge Oscar Chueco, el desaparecido abogado del empresario Lázaro Báez.
En tanto, el jefe de la Policía de Misiones, comisario general Manuel Céspedes, admitió que la semana pasada, antes de que desapareciera, efectivos de esa fuerza demoraron al abogado Chueco, a quien dijeron ver aparentemente alcoholizado, pero lo liberaron porque no lo reconocieron.

El fiscal de Puerto Iguazú, Martín Britez, dio a conocer el pedido a Interpol y explicó que ese tipo de llamados por parte de la Policía Internacional consiste en "la alerta de búsqueda para personas desaparecidas".

Britez precisó que en la Justicia de Misiones no se habla "de escape o fuga" de Chueco -si hubiera ido a Paraguay o Brasil-, porque "de los informes de las fuerzas de seguridad no figura que pese algún pedido de captura por alguna causa judicial".

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Sostuvo además que "un trabajador del volante vio a una persona de características similares (a Chueco) cruzar el puente internacional que une Puerto Iguazú con la localidad brasileña de Foz de Iguazú".

De todos modos, el fiscal admitió en declaraciones radiales que "no descartamos ninguna hipótesis", incluida la de un posible suicidio, y confió que "se realizan rastrillajes en las zonas que son conocidas como las elegidas por las personas con intenciones de suicidarse en el área Cataratas".

Confirmó que el miércoles 13, alrededor de las 15, "personal del parque nacional lo encontró" en una pasarela de las cataratas de Iguazú y "estaba descompensado por la ingesta de alcohol y algo más, un medicamento del tipo Rivotril".

En la Justicia de Misiones hay una causa abierta como "desaparición de persona" ya que Chueco fue visto por última vez ese día, por lo que los investigadores consideran que el abogado pudo haberse ido a Paraguay o a Brasil.

Chueco era apoderado de "Helvetic Service Group SA", la empresa que estaba detrás de SGI, la financiera conocida como "La Rosadita" donde se vio a allegados a Báez contando millones de dólares y euros que aún no está claro de dónde surgieron.

El arrepentido Leonardo Fariña lo mencionó y lo describió como una persona con un "rol importante" en el armado legal de la operatoria que investiga el juez federal Sebastián Casanello.

En tanto, el comisario Céspedes dijo que los guardias que encontraron a Chueco en cercanías de la Garganta del Diablo tirado en una pasarela "avisaron a la policía". Una comisión lo trasladó "del Parque a la comisaría, pero la Policía nunca supo de quién se trataba", admitió.

Para los uniformados Chueco "era un ciudadano común", en una ciudad como Puerto Iguazú que "está llena de turistas de distintas partes del mundo" y, además, "no revestía condición de buscado por la justicia, ni nada", expresó.

El abogado -dijo- fue "examinado por el médico policial, no registrando lesiones visibles pero sí aliento alcohólico, en tanto que él manifestó haber consumido pastillas" ansiolíticas.

Chueco "se conducía por sus propios medios, sin problemas en el movimiento ni de habla" por lo que "lo trasladaron al hotel Saint George" de Puerto Iguazú, de donde desapareció al día siguiente.

En cuanto a la posibilidad de que el abogado haya ofrecido pagarles a los policías para que permitirle irse, el comisario dijo que eso "en ningún momento surge de la investigación".

"Tengo entendido que esa situación se planteó con los guardaparques para tirarse de Garganta del Diablo", expresó.

Además, confirmó que el conductor de un ómnibus dijo haber reconocido y llevado a Chueco a la localidad brasileña de Foz de Iguazú el jueves por la tarde. Tras la denuncia de la ex esposa del abogado, se inició un amplio operativo en la Triple Frontera con más de 100 policías y efectivos de fuerzas federales.