Mauro Szeta
Mauro Szeta
Nilda Mabel Núñez hizo todo lo posible para evitar que la maten, y la mataron igual. El victimario, tal cual ella presumía, fue su ex pareja. Estaba embarazada y era madre de dos hijos.
Esta crónica puede parecerse y mucho a tantas otras que se publican a diario. Lamentablemente, lo que cambia de una crónica a otra son los nombres de víctimas y victimarios.

La secuencia es calcada. Mujeres, víctimas de violencia de género, que terminan asesinadas por sus parejas o ex parejas, a pesar de haberlos denunciado infinidad de veces.

Ahora, se suma una historia de espanto en Tolhuin, Tierra del Fuego.

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Nilda Mabel Núñez hizo todo lo posible para evitar que la maten, y la mataron igual. El victimario, tal cual ella presumía, fue su ex pareja.

Pero el caso suma más detalles impresionantes. Núñez estaba embarazada de cinco meses. Terminó descuartizada, asesinada con técnicas criminales despiadadas.

La denuncia por la desaparición de la mujer la hizo una amiga suya el 30 de junio.

Además de estar embarazada, la mujer tenía otros dos hijos de 1 y 5 años.

Lo impactante es que una de sus piernas, seccionadas por el asesino, apareció debajo de la cama donde ella dormía con sus hijos en un monoambiente.

Por el femicidio quedó detenido el ex de la mujer, Aldo Núñez.

En el allanamiento en la escena del crimen se secuestraron además un cutter, un cuchillo y fragmentos del DNI de la víctima. El resto del cuerpo de la mujer fue hallado en una valija en el barrio Los Naranjos.

Como suele pasar en estos casos, cuando se empezó a verificar quién era el detenido se llegó a las conclusiones de siempre. Ya estaba denunciado por violento y hasta tuvo una restricción de acercamiento perimetral, que había cesado.

Otro femicidio más. Un caso que mantiene la estadística sin cambios.

Una mujer es asesinada en Argentina cada 29 horas. Los femicidas dan señales. Nada los controla, Ni la denuncia, ni la restricción perimetral, salvaron a esta nueva víctima. El final es el mismo. Siempre es el mismo.