Dos hombres fueron condenados a prisión perpetua por un tribunal porteño gracias a una lata de cerveza, prueba clave para esclarecer el crimen de un jubilado de 89 años ocurrido hace dos años en una casa del barrio de Monte Castro.
El Tribunal Oral en lo Criminal Nº 30 hizo lugar al pedido de pena de la fiscal Alejandra Perroud, informó el sitio Fiscales, y condenó a los acusados por el delito de "homicidio criminis causae".

En la madrugada del 10 de agosto de 2014, Aldo Buscaroli y Nicolás Emir Favorito entraron a la casa de Alfonso Curtosi, ubicada en Calderón de la Barca 1926, con intenciones de robo.

Para entrar, forzaron la reja de una de las habitaciones que daba a un patio interno de la casa, y una vez dentro se encontraron con la víctima, a quien golpearon "brutalmente", hasta que les dijo que tenía 30 mil pesos debajo del colchón.

Los jueces Marcela Rodríguez, Guillermo Friele y Javier Anzoátegui consideraron que, luego del robo, los ahora condenados decidieron matar a la víctima "para lograr su impunidad y con el claro fin de lograr su cometido", tal como había planteado la fiscal.

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Los delincuentes lo apuñalaron en el pecho en tres oportunidades y una de esas puntadas, que recibió en el corazón, fue mortal.

Una vez fallecido, le quitaron la ropa a la víctima, pusieron el cuerpo en un colchón, lo rociaron con alcohol y lo prendieron fuego.

Minutos después los delincuentes escaparon con el dinero, un certificado de plazo fijo del Banco Francés, tarjetas a nombre del jubilado, un audífono y hasta una bandera italiana que Curtosi tenía colgada en el living.

El crimen fue descubierto por Antonio Curtosi, el hijo del jubilado, cuando, como era su costumbre, fue a visitarlo.

El hombre también se percató de la presencia de una lata de cerveza en el patio de su casa, que le llamó la atención ya que su padre no tomaba alcohol.

"No se equivocó Antonio Curtosi", dijeron los jueces: en la lata, se encontraron "rastros papilares útiles a los fines de identificación humana", que permitieron luego relacionar a Buscaroli y a Favorito con el crimen.

Tanto la fiscal como los jueces tomaron en cuenta el testimonio de varios vecinos de la víctima: uno de ellos fue quien señaló haber visto a dos hombres aquella noche y que uno de ellos llevaba una lata de cerveza en la mano.

En esa misma línea, declaró otra vecina que los vio a ambos y otra que escuchó ruidos a la madrugada.

Otra de las claves que permitió dar con los culpables fue una serie de llamados telefónicos anónimos que fueron recibidos en la comisaría, en los que se consignaba el nombre y los apodos de los ahora condenados.

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Semanas después del crimen, el 2 de septiembre, Buscaroli fue detenido cuando salía de su casa en Villa del Parque.

Los investigadores le sacaron sangre y corroboraron la presencia de su ADN en la muestra que habían obtenido de la lata de cerveza.

Pero todavía quedaba por determinar la identidad de la otra persona, ya que en la lata había "evidencia genética de un aportante mayoritario" y todos los testigos hablaron de dos personas aquel día.

Favorito fue detenido en junio de 2015, cuando quemó un auto e intentó sobornar a un policía, y una vez identificado, se le sacó sangre, que coincidió con otra muestra de ADN encontrada en la lata
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