En avenida Pueyrredón se da a la inversa: mientras se mantiene el comercio ilegal, bajaron casi un 50% los espacios disponibles para los negocios.

Insólito pero real: la avenida Avellaneda, en el barrio porteño de Flores, tiene hoy más locales desocupados que cuando convivía con los manteros. Según se desprende del último relevamiento realizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) del bimestre julio-agosto del año pasado a igual período de este año el número de locales que se encuentran desocupados creció un 150%.

La pregunta surge sola: ¿por qué hay un incremento tan elevado si el Gobierno de la Ciudad logró erradicar a los manteros, principales competidores de los comerciantes de la zona? Según los especialistas, los vendedores ilegales generaban mayor tráfico de gente ya que un público importante se acercaba a la zona en busca de los productos comercializados por los manteros. Otro dato no menor tiene que ver con la pronunciada caída de las ventas -según Came, en agosto alcanzó una baja del 7,4%-, que afectó sobre todo a los comercios más chicos, como los que se erigen sobre la avenida Avellaneda. Un dato que acompaña esta teoría es que en la avenida Pueyrredón, en el barrio de Once, donde aún no lograron erradicar a los manteros, según CAC, creció significativamente la cantidad de locales ocupados. Mientras en 2015 había 40 locales vacíos, ese número descendió a 21 durante este año.

El informe realizado por CAC en la Capital durante el mes de agosto registró 350 comercios cerrados, apenas 4 menos que los que se habían contabilizado en el mismo período del año pasado. Mientras hoy hay 10 locales sin ocuparse en Avellaneda, en la misma época del año pasado eran sólo cuatro.

A pesar de la baja de sostenida caída de las ventas "muchos deciden aguantar algunos meses con números negativos porque la expectativa a futuro es buena y saben que los valores para conseguir un alquiler serán más altos el año que viene en las principales zonas comerciales", explicó José Clavería es director de la CAC.