Una docente colocó una pequeña casita de madera sobre la calle Gándara, en el barrio de Parque Chas, que hace de reservorio de libros que pueden ser tomados por el público, a cambio de que dejen otros.
Parque Chas es un pequeño barrio porteño donde reina la calma. Sus contornos circulares y pacíficos se erigen como una suerte de oasis que escapa al caos y a la vertiginosidad de la vida rutinaria en la ciudad. Allí, en una de las veredas de la calle Gándara, yace enclavada la "Biblitoeca al paso", una curiosa propuesta desarrollada por Inés Kreplak que busca fomentar la lectura entre los habitantes de Buenos Aires.

La metodología es simple: quien esté interesado se puede llevar un libro a elección, con la única condición de dejar uno a cambio. Así, la rueda se retroalimenta y nunca falta material literario para escoger en la pequeña casita de madera emplazada en la calle. "Me interesa la promoción de la lectura ya que fomenta la capacidad de imaginar y la empatía; la idea de ponerse en el lugar de otro. Además, lo interesante es que la propuesta sea gratis. Hay ciertos sectores que aún piensan al libro como un objeto de valor económico. Quienes estamos en tema no lo entendemos como una motivación por el dinero", asegura. De todos modos, aclara que, si bien es un proyecto autogestivo, no se siente como una mentora sino que la labor colectiva trasciende a su persona.

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