Después de meses de hostigamiento, una madre de 26 años denunció que un hombre intentó subirla a su auto por la fuerza el pasado jueves en la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia. Al parecer, el agresor es el pediatra que la atendía cuando ella era niña.
La mujer, que por miedo prefirió resguardar su identidad, aseguró que no sabía que el hombre que denunció era un pediatra, el mismo que la había atendido cuando ella era una niña. "No me violó y no me mató por eso no se puede hacer nada más que pedir una restricción de acercamiento, pero toda la ciudad tiene que saberlo y los patrulleros tienen que seguir pasando porque todas las mamás que llevamos los nenes al colegio o al jardín estamos en peligro", expresó.

En diálogo con diario El Patagónico, la mujer se quebró y advirtió: "Yo no denuncié a un acosador, no sabía que era un pediatra, yo denuncié a un loco que hace meses ronda el barrio, un barrio en el que no vive y toma estas actitudes que no están bien".

Además, aclaró que decidió hablar porque la gente la señala como una "provocadora", "fabuladora", una mujer con intenciones de hacerse conocida. "Es lo que menos quiero, yo tengo un hijo, un marido, una carrera por la que estudio todos los días, lo único que me interesa es que esto no pase, no hay derecho", dijo.

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Acoso callejero

La historia que se hizo conocida por acoso callejero, cuenta con una denuncia radicada el pasado martes, pero con meses de hostigamiento y miedo. "Tengo un nene y lo llevo todos los días al jardín 440, nos lleva mi marido y vuelvo sola porque espero que canten las canciones de ingreso y mi pareja se va a trabajar, en esas tres cuadras hasta mi casa, hace meses me cruzo a este hombre, maneja despacio, a bordo de un Vento Gris, siempre vestido de traje alrededor de las 8 de la mañana hasta las 8:30", relató.

El jueves pasado, el hombre volvió para acercarse a ella aprovechando que no había nadie en la calle. En medio de la desesperación, la joven le arrojó una piedra al vehículo desesperada. "Y él sólo se reía, me intentaba agarrar del brazo y me decía vení, vení", contó con la voz quebrada. Tomó fuerzas, respiró y continuó su camino. "Corrí, no pude parar a sacarle una foto, ni mirar bien la patente, me asusté, por eso no tenía elementos para radicar la denuncia", dijo.

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Pasaron los días, y el martes una hora más tarde cuando iba junto a su hijo, cruzó al hombre en el semáforo de Patagonia y Rivadavia. La mujer, con su hijo de la mano, lo increpó y le advirtió que ya había tomado la patente del vehículo y que iba a radicar la denuncia. "Él solo me miraba y me decía si, si como a una loca", dijo.

La denuncia finalmente fue radicada en la Comisaria de la Mujer y este viernes hizo lo propio en Fiscalía. Un vecino que se enteró del hecho, acompañó la denuncia como testigo, no del ataque pero sí de las incansables vueltas que daba el presunto acosador, ahora identificado como Ricardo, de profesión pediatra.

"Todos lo veíamos todos los días y no es de acá, así lo agarró la policía a la hora que les dije que pasaba, al otro día de la denuncia vinieron, lo encontraron y ahí fue cuando se negó a identificarse"
, manifestó.

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Pediatra

La joven, se enteró con el correr de las horas que Ricardo era pediatra. "Tengo un hijo, me pareció terrible", expresó. Durante la entrevista, aprovechó a echar por tierra el trascendido de que podría ser pediatra de su hijo: "Mi nene tiene de pediatra a una mujer de clínica privada", dijo. Sin embargo, sus padres lo reconocieron al profesional porque de pequeña la atendió a ella y a sus hermanos.

"De chicos hubo un tiempo que no tuvimos obra social y él nos atendió en el Hospital Regional, yo no lo recordaba, y no digo que no pueda ser un buen profesional como todo el mundo dice y lo defiende, pero está enfermo, una persona normal no anda recorriendo las calles de los barrios buscando quién sabe qué".

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"Tengo una familia, tengo una carrera, tengo miedo, si me animé a denunciar fue solo porque esto no está bien que pase, ¿si agarraba una nena, qué?", se preguntó.

Ella sabe que no habrá sanción para el acosador. "No me violó y no me mató por eso no se puede hacer nada más que pedir una restricción de acercamiento, pero toda la ciudad tiene que saberlo y los patrulleros tienen que seguir pasando porque todas las mamás que llevamos los nenes al colegio o al jardín estamos en peligro".