La víctima trabajaba como repositor de una reconocida empresa láctea nacional y residía en una humilde vivienda en Glew. El delincuente le efectuó un balazo que le impactó en el pecho y murió.

Un repositor de productos lácteos fue asesinado este jueves de un balazo en el pecho por uno de los delincuentes que entraron a robar a su casa de la localidad bonaerense de Glew, partido de Almirante Brown, cuando dormía junto a su esposa, informaron fuentes policiales y judiciales.

La víctima fue identificada por la Justicia como Amadeo Osvaldo Paredes, 45 años, quien trabajaba como repositor de una reconocida empresa láctea nacional
y residía en una humilde vivienda situada en Lagos 2253, entre Tucumán y Yapeyú, en dicha localidad del sur del conurbano.

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Según las fuentes, alrededor de las 3, mientras Paredes dormía junto a su mujer en su habitación, al menos un delincuente armado violentó con una barreta la puerta del garaje del inmueble, donde el dueño habitualmente guarda su vehículo aunque éste se encontraba en reparación en un taller mecánico de la zona.

De acuerdo a los pesquisas, el garaje está separado del único dormitorio por un pequeño living, el cual fue atravesado por un asaltante armado, aunque la maniobra fue advertida por Paredes, quien al escuchar ruidos sospechosos se levantó para ver qué ocurría.

Una fuente con acceso al expediente explicó a Télam que apenas cruzó la puerta de su habitación, el hombre se encontró con el delincuente armado que le efectuó un balazo que le impactó en el pecho.

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Tras el disparo, Paredes alcanzó a regresar a su dormitorio y cayó muerto sobre la cama, delante de su esposa, quien no sufrió lesiones; mientras que el asesino huyó con una mochila de la víctima que sustrajo de la vivienda, dijeron los informantes.

El pesquisa consultado indicó que la principal hipótesis apunta a que el homicida contó con un cómplice ya que si bien la esposa de Paredes, única testigo presencial del hecho, no pudo ver a nadie, una vecina contó a los pesquisas que ella escuchó ruidos extraños y al salir a la calle observó a dos hombres, pero no pudo precisar si salían de la casa de la víctima.

"Se trata de un barrio humilde, con calles de tierra y mala iluminación, y hasta el momento no hay otros testimonios que hayan aportado más datos. Nadie vio ni escuchó nada concreto", señaló el investigador.

La misma fuente añadió que tampoco hay en el lugar cámaras de seguridad que hayan captado imágenes de la irrupción o posterior fuga de el o los asesinos que, según se sospecha, se movilizaban a pie.