Antonia Cossio
Antonia Cossio
Con sus casi dos litros de capacidad, los "Growlers" son perfectos para disfrutar en privado del sabor de la cerveza craft. Adiós a los envases no retornables.
Las cervezas artesanales representan el 2% del mercado cervecero del país y su gusto es tan diverso que gana cada vez más adeptos. Quizás por eso el paso más lógico en el desarrollo del sector fue sacar las pintas "craft" de la mesa del bar y llevarlas a las reuniones privadas.

En vez de que una planta embotelladora industrialice la distribución de la cerveza artesanal para llevar (lo que empañaría la definición de "artesanal"), los productores y vendedores pusieron en circulación los "Growlers", o botellones de vidrio recargables de 1,9 litros.

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"El sistema es el mismo que con las botellas retornables de un litro", explicó Joaquín Sevillano, de la cervecería de Lomas de Zamora Guten Bier, a minutouno.com. El botellón en sí cuesta 150 pesos y cada recarga de cerveza sale otros 150.

La diferencia es que el propietario se convierte en parte del proceso artesanal al cuidar y limpiar su growler con agua caliente y un poco de jabón. "Por ahora hacen la tarea", aclaró Sevillano. La clave es no dejar resto de líquido en el envase.

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Guten Bier, buena cerveza en botellón<br>
Guten Bier, buena cerveza en botellón
Cada botellón trae su etiqueta con la variedad de cerveza que contiene, la fecha en la que fue adquirida y el tiempo para consumirla, que siempre es dentro de los tres días, o en el momento para evitar que se le vaya el gas.

En Bariloche, meca de la cerveza artesanal, ya se trabaja en un proyecto de ordenanza para regular la venta de los botellones, no tanto para limitarla sino para garantizar un "procedimiento que garantice la calidad e higiene del producto para el consumo seguro".

El proyecto está liderado por la concejal de Juntos Somos Bariloche Julia Fernández junto con el Departamento de Bromatología, Inspección General y los productores a través de la Asociación de Cerveceros Artesanales de Bariloche.

"Se incorporará un rótulo informativo en cada recarga sobre el producto, entre ellas el tipo de cerveza, la fecha de elaboración, de embotellado y recomendaciones para su consumo, como así también las condiciones que se deben tener en cuenta para la correcta preservación del envase", informaron desde la oficinal de la concejal.

"Las variedades con más lúpulo o mayor graduación alcohólica duran un poco más, pero siempre hay que tomarlas dentro de los tres días. Si abrís el growler se puede alterar el sabor porque la cerveza no está pasteurizada", aclaró Ariel Navarro, de Habemus Lúpulus, que comercializa ocho marcas y variedades en Palermo.

"Por mes se vende un promedio de 2 mil litros, o sea mil botellones", calculó Sevillano. La modalidad empezó hace poco más de dos años, cuando el boom de las cervezas artesanales dejó de ser una moda para pasar a ser un gusto adquirido.

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Otros negocios comercializan etiquetas de terceros como si fuese un bar para llevar. Tal es el caso de Habemus Lúpulus, donde el Growler y la primera recarga tienen un costo de 280 pesos y las siguientes recargas están a 170.

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Casi dos litros de amor al lúpulo<br>
Casi dos litros de amor al lúpulo