Panamá acusa a la Argentina de "discriminación comercial"
Las autoridaes panameñas presentaron esta denuncia ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y se sumó a la lista de países que están litigando contra el Gobierno nacional.
Se abre ahora un plazo de 60 días para que las partes intenten solucionar sus diferencias, al término del cual, si no hay acuerdo, los demandantes tienen la opción de solicitar en la OMC la constitución de un panel de expertos que arbitre en la disputa.
Estas fricciones, con Argentina como actor principal, nacen de las políticas de importación del país sudamericano, vistas por los demandantes como proteccionistas y contrarias al libre comercio.
Una cuarentena de países se han manifestado de una manera u otra contra las licencias no automáticas y otras medidas que Argentina impone a las importaciones de un amplio abanico de mercancías, como neumáticos, tractores, ordenadores portátiles, electrodomésticos, químicos, automóviles, maquinarias, textiles o papelería.
Estos países se quejan de que sus exportaciones al país sudamericano se han reducido por este motivo, algo que Buenos Aires rebate asegurando que las importaciones procedentes de esos Estados se han incrementado sustancialmente en el último año, muy por encima de las exportaciones argentinas en sentido inverso.
Las licencias no automáticas son el paso legal necesario para la importación de productos a la Argentina y, según las reglas de la OMC, el procedimiento administrativo para conseguirlas debería ser transparente, sencillo y predecible, incluso facilitando su concesión rápida y automática en determinados casos.
La acusación contra Argentina es que todos los productos que importa ese país están afectados en la práctica o implícitamente por el requisito individual de la licencia para su importación.
Se argumenta, además, que las licencias que concede Buenos Aires forman parte de una política de "equilibrio comercial", exigiendo a los exportadores la condición de que el importador adquiera el derecho automático a exportar o invertir en la producción local.
Las trabas que impone Argentina a la importación de productos para promover la industria local también han despertado quejas entre sus vecinos, como Chile, Uruguay, Brasil y Paraguay.
Argentina rechaza las acusaciones y las considera carentes de objetividad, confusas y motivadas políticamente.
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