Familiares de los jóvenes encontrados este lunes reconocieron que se trata de Santiago Laguía y Luisiana Contribunale. Son los últimos dos cadáveres rescatados del edificio que explotó en Rosario.
Familiares de la odontóloga Luisiana Contribunale y del estudiante de medicina Santiago Laguía reconocieron este lunes por la noche a los jóvenes, los dos últimos cadáveres rescatados del edificio que explotó en Rosario donde se estima no hay más personas atrapadas entre los escombros.

Fuentes vinculadas a la búsqueda dijeron a la agencia DyN que cerca de las 14 y con ayuda de una pala mecánica, pudieron recuperar los cadáveres de dos jóvenes, un hombre y una mujer, que no eran pareja pero "estaban abrazados en el hueco de uno de los ascensores" del edificio que implosionó. Según los rescatistas, él envolvía a ella. Ambos vivían en el octavo piso, y el departamento de ella había sido uno de los primeros en denunciar una pérdida de gas.

La recuperación de los cadáveres, que fueron visualizados por los perros, se demoró varias horas por las dificultades para acceder a ellos y por el peligro de derrumbe que persiste entre los restos de los edificios.

El jefe de Defensa Civil de Rosario, Raúl Rainone detalló a minutouno.com que los cadáveres -visualizados alrededor de las 17- se encontraban en el sector de los ascensores, precisamente el edificio de 9 pisos que se derrumbó por completo, y que fue considerado como la "zona cero" de la tragedia.

El hallazgo de estos dos últimos cuerpos se suma al encontrado en la mañana de hoy, que pertenecía de Lydia D'avolio, de 86 años. El domingo, habían sido localizadas sin vida dos mujeres: Oclides Ceresole, de 76 años, y Ana Rizzo, de 65.

La madre de Santiago Laguía había relatado que, según un testimonio, su hijo había sido rescatado en estado de shock junto a Contribunale y barajó la posibilidad de que puediera estar deambulando, por lo que se desató una intensa búsqueda del joven en Rosario que culminó este lunes, cuando finalmente fueron hallados muertos.

La causa

Los gerentes General y de Relaciones Institucionales de Litoral Gas, Conrado Bianchi y José González, respectivamente; y la encargada del área técnica de la empresa, Viviana Leegtsa, declararon el último viernes a la noche "en carácter informativo" ante el juez de la causa, Juan Curto.

Durante casi cinco horas, los directivos respondieron unas treinta preguntas en relación a la responsabilidad que le podría caber a la empresa en la explosión. El juez apuntó a aspectos vinculados a la instalación de gas, control de redes, planes de emergencia y las respuestas ante una contingencia como la que ocurrió el martes pasado.

Los directivos dijeron que los técnicos de la empresa finalizaron sus controles en el edificio el 2 de agosto, negaron que antes y después de ese día existieran fugas de gas y señalaron que el cambio de regulador fue una decisión del consorcio.

También se desligaron de la capacitación de los gasistas matriculados. La fiscal del caso, Graciela Argüelles -que armó el cuestionario-, dijo que ahora revisará el contrato de concesión.

El juez Curto mantiene la detención de Carlos García, el gasista que trabajaba en la instalación instantes previos a la explosión, pero liberó a su ayudante, Pablo Miño.

La fiscalía anticipó que citará a funcionarios del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargás), por medio de un oficio, para determinar los alcances del contrato y las regulaciones que toma el ente en cuanto a la concesionaria.

La fiscal Graciela Argüelles, que investiga la explosión, consideró  la semana pasada que los controles que Litoral Gas había hecho en Salta 2141 "fueron muy limitados y primitivos, lo cual es inadmisible".