Los gestos a la hinchada, ¿provocación o impulso?
El ademán de Ángel Di María tras ser abucheado por los hinchas de Real Madrid reabrió la discusión. Repasá algunas situaciones similares.
El polémico gesto que realizó Ángel Di María al ser reemplazado en el encuentro entre el Real Madrid y el Celta de Vigo desató una controversia que ya dio la vuelta la mundo. El jugador de la Selección argentina se tomó los genitales al ser silbado por parte de su público y, pese a que intentó minimizar la situación, el momento quedó inmortalizado.
No es la primera ni será la última vez que un jugador reacciona ante diferentes provocaciones por parte de la hinchada rival o de la propia. Aquí, algunos ejemplos:
Quizás el caso más emblemático de "desplantes" de jugadores a su propia hinchada es el de Oscar Ahumada. Tras el 2 a 2 entre River y San Lorenzo en el Monumental, que dejó afuera de la Copa Libertadores a los de Núñez, el volante dijo que su hinchada no los acompañó, y que se sintió un "silencio atroz" tras uno de los tantos del Ciclón. A partir de ese momento, el hincha de River "crucificó" al jugador y las hinchadas rivales, como la de San Lorenzo y Boca, tomaron esa muletilla como frase para burlarse del Millonario.
Durante un clásico uruguayo en 2008, Peñarol le estaba ganando cómodamente a Nacional en el estadio Centenario y el siempre controvertido delantero Richard "Chengue" Morales, que había sido expulsado, sorprendió al tirarle la camiseta a la hinchada carbonera, que lo estaba hostigando con cargadas.
En el verano de 1999, Diego Latorre se ganó el repudio de los hinchas de Boca, club que lo vio nacer, al realizar el típico gesto de taparse la nariz en el medio de un festejo de su gol jugando para Racing, en un encuentro contra el Xeneize.
En materia de gestos, hay algunos que también sobresalen aunque no hayan sido directamente a la hinchada propia o rival. Sin ir más lejos, hace algunos días, el francés Nicolas Anelka festejó un tanto jugando para el West Bromwich con un gesto antisemita, cruzando el brazo izquierdo por sobre el derecho, aunque el jugador luego declararía que fue "un homenaje" a un humorista francés.
Otro gesto político de un jugador en un estadio rememora al caso de Mauro Zárate, cuando en 2010 se lo vio junto a la hinchada de la Lazio haciendo el famoso saludo nazi, con el brazo derecho extendido, hecho que causó una gran polémica en Italia y en todo el mundo.
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