Protestas masivas hace más de dos meses, represión policial, dimisión del primer ministro y una tensión que no cede. De fondo: la puja entre Rusia y la UE.

El conflicto en Ucrania lleva más de dos meses de incesantes protestas callejeras que se han extendido en todo el país y que le ha costado la vida a, por lo menos, 5 personas. De fondo, la tensa situación económica y política de un Estado balanceándose entre "el este y el oeste", cómo señaló el presidente Víctor Yanukóvich: entre la presión de Rusia y de la Unión Europea.  

Los manifestantes son ciudadanos proeuropa que brotaron en las calles –y aún sostienen barricadas- cuando el ahora saliente primer ministro, Mikola Azárov, anunció que Ucrania no firmaría los acuerdos para integrarse a la Unión Europea en noviembre de 2013, tras años de negociación. Las razones: la dependencia económica y política de Rusia y las presiones de Vladimir Putín que, como premio, liberó una suma de 15.000 millones de dólares en crédito y redujo el costo del gas a Ucrania en un tercio del valor.

Mientras Europa intenta acercarse, Putín denuncia la "intromisión" de la diplomacia europea por el viaje de Catherine Ashton a Ucrania: "No imagino cómo reaccionaría la UE si en medio de una crisis en un país como Grecia o Chipre, nuestro ministro de Exteriores se presenta públicamente en un mitín antieuropeo". Ucrania es productor de hidrocarburos y, además, por allí pasa un gasoducto que lleva el gas que Rusia provee a Europa.

La cronología:

21 de noviembre de 2013: Cae el acuerdo con Europa.

El primer ministro, Azárov, da por concluidas las negociaciones con Europa y anuncia que no firmarán el tratado de Asociación y de Libre Comercio con la UE que se ratificaría solo una semana más tarde.

24 de noviembre de 2013: Estallan las protestas, nace el movimiento proeuropeo "Euromaidán".

Las primeras marchas callejeras emergen en el centro de Kiev, capital del país, y luego se extenderían al resto de las provincias. El gobernante Partido de las Regiones, que hubiera llegado al poder como defensor del tratado con Europa, ha fallado a sus promesas y resquebraja la débil situación social de un país sumamente endeudado –principalmente con Rusia, precisamente. Miles de ciudadanos salen a protestar contra Yanukóvich y Azárov y piden sus dimisiones así como el reinicio de conversaciones con Bruselas –sede administrativa y política de la UE. 

28 de noviembre de 2013: Cumbre fallida.

El día en que se debía firmar el acuerdo con la UE, en Lituania, Ucrania sostiene la decisión de inclinarse por Rusia y la gente copa las calles. Putín otorga créditos y baja el precio del gas. 

16 de enero: Leyes represivas.

A instancias del Ejecutivo, el Parlamento (Rada) aprueba a mano alzada 12 leyes de corte autoritario que instauran violentas represiones callejeras por parte de la Policía. Los manifestantes repudian y aumentan las protestas: se agravan los incidentes.

22 de enero: Muertes y barricadas en las calles de Kiev.

Los enfrentamientos entre manifestantes y policía recrudecen tras la aprobación de leyes represivas. La policía local reprime crudamente, mata a 5 manifestantes y deja centenares de heridos.

28 de enero: Renuncia el premier ucraniano Azárov.

Ante la renuncia ceden brevemente las protestas, aunque la oposición reclama la dimisión de todas las autoridades, incluido el presidente Yanikulóvich y el retorno a la constitución de 2004, que otorga mayor independencia política al Parlamento. Dirigentes opositores -como el boxeador Wladimir Klitschko- rechazan formar parte del gobierno.

29 de enero: Putín y la UE se sientan a dialogar.

Tras más de dos meses de violentas represiones y constantes manifestaciones, Rusia y la UE se sientan a evaluar la situación.


Por Brian Majlin