Tragedia de Once: las contradicciones entre los testigos y el maquinista

Sociedad

Comenzaron este martes las testimoniales en el juicio por la tragedia de Once y los relatos no se correspondieron con lo que declaró Marcos Córdoba.

Hubo lágrimas, enojos, confusiones, generalidades y hasta algunas contradicciones. Los cuatro primeros testigos de la tragedia de Once subieron uno a uno al estrado para contar y revivir lo que pasó en el trayecto del tren el 22 de febrero de 2012, que luego chocó con el andén 2 de la estación terminal, en Once, provocando la muerte de 51 personas y heridas de diversa gravedad en más de 700. Otros tres testigos citados para la décima audiencia del juicio se ausentaron sin aviso.

Lo más llamativo de la jornada fue, precisamente, las diferencias o contradicciones que hubo entre
algunas testimoniales y la  declaración indagatoria que realizó el maquinista Marcos Córdoba en la cuarta audiencia de este juicio que ya cumplió un mes.

Tres de los cuatro testigos, por ejemplo, se refirieron a la teoría de que  los frenos no andaban durante el trayecto, pero ninguno, salvo una de ellas, pudo precisar de dónde había obtenido esa información.

"Escuché patente que dijo que el freno no le respondía, dos veces lo dijo, esto fue pasando (la estación)  Morón", contó Norma Barrientos, una mujer que viajaba en el primer vagón del tren siniestrado, al lado de la puerta que conecta el coche con la cabina del conductor. Y relató que en casi todas las estaciones, después de Morón, el maquinista tuvo dificultades para frenar, y que incluso lo hizo varias veces antes de llegar a los andenes.

Los otros dos testigos que hicieron referencia al hecho fueron Alicia Cabañas y Maximiliano Villalba. Pero los dos lo hicieron aduciendo generalidades, sin poder precisar una fuente certera: "La gente decía", "Escuché comentarios".

Córdoba, en cambio,  nunca mencionó en su indagatoria que haya sufrido fallas en los frenos durante el trayecto. Sólo se refirió a ello cuando relató cómo entró a la estación de Once: dijo que puso el freno "en neutro" -que no fue otra cosa que desactivar el "sistema de hombre muerto"- porque iba a frenar "manualmente", pero que luego no funcionó y que por eso chocó.

Tampoco dijo haber llamado por radio para avisar que los frenos no funcionaban, por lo que resulta extraña la afirmación de Barrientos sobre lo que escuchó decir al motorman.

Lo más curioso de esta declaración de la testigo es que, cuando se le preguntó si le había contado a
alguien sobre lo que había escuchado, dijo que no. También negó haberlo comentado en alguna declaración previa y hasta dijo que no le había entregado ningún escrito al  juez de instrucción Claudio Bonadio haciendo esta afirmación.

Lo cierto es que el escrito existe y los secretarios se lo acercaron al presidente del Tribunal Oral Federal N°2, Jorge Tassara, mientras la testigo seguía sentada en el estrado. Tassara se lo mostró y volvió a preguntarle si no recordaba ese escrito. "Perdón mi ignorancia, a la única persona que firmé declaraciones fue a mi abogada".

A raíz de este percance, Jorge Sandro, abogado defensor del exsecretario de Transporte Juan Pablo Schiavi, pidió al Tribunal someter a la testigo a un careo con el maquinista, al entender que hubo contradicciones entre el relato de ella y la indagatoria de él. "Primero, la testigo dice que escuchó dos veces decir que no andaban los frenos, pero en la indagatoria Córdoba hizo una minuciosa descripción de ese día y no contó eso. Segundo, la testigo dijo que todas las estaciones el tren frenó con dificultad y antes del andén, pero Córdoba dijo que frenó normalmente hasta Once y que recién percibió el problema de los frenos en Once", destacó el letrado. Sin embargo, y sin argumentaciones, el Tribunal no hizo lugar al pedido.

El testigo Maximiliano Villalba, por caso, contó que subió en Moreno al tren, que el servicio estaba atrasado y detenido en el andén, y que al subir al tren, en el primer vagón, vio al maquinista parado afuera del coche, al lado de la cabina del conductor. Relató además que "la gente comentaba" que el motorman no quería seguir viaje porque el coche andaba mal, y que por altoparlantes escuchó que el tren capaz no salía por problemas técnicos. Luego le preguntaron a quiénes se refería con "la gente" y si podía identificar a alguien, pero dijo que no. Luego, ante otra pregunta, realizada nuevamente por el abogado defensor Sandro, dijo que "no puede aseverar" que el hombre parado al lado de la cabina era el motorman. "Yo supongo", aclaró.

Villalba, Barrientos y Cabañas también coincidieron en un dato: en una de las estaciones el tren no frenó a tiempo y se pasó unos metros del andén, por lo que el motorman tuvo que hacer marcha atrás. Los tres dijeron, con seguridad, que ese percance sucedió en la estación Morón. Un hecho que el mismo maquinista reconoció durante su indagatoria, pero dijo que sucedió en Floresta. Y los videos adjuntados a la causa coinciden con su versión. Lo extraño no es que algún testigo se confunda de estación, sino que los tres hayan afirmado sin titubeos que el percance fue en Morón, cuando en realidad fue en Floresta.

En su relato, los tres testigos hacen referencia a este hecho como un dato más de que el tren funcionaba mal. Pero, en su indagatoria, Córdoba nunca explicó por qué frenó después de tiempo, mucho menos hizo mención a una posible dificultad en el sistema de frenado. Sólo indicó que al llegar a Floresta "se dio cuenta" que "una de las puertas quedó tapada por la reja de la estación", por lo cual decidió retroceder para que esa salida quedara despejada y así "el pasaje pudiera entrar y salir
cómodamente".

Esta fue la primer jornada de las testimoniales de este juicio, en el que se prevé que cerca de 300 testigos cuenten qué pasó el día de la tragedia. Las intervenciones del fiscal fueron sobre todo indagar acerca de cómo viajaban habitualmente en el tren y cómo eran las condiciones del servicio. Las preguntas de la querella, en tanto, estuvieron divididas.

Los representantes de Menghini Rey quisieron saber sobre todo sobre las condiciones de seguridad y si conocían la existencia de la cabina que unía los vagones, lugar donde fue hallado varios días después el cuerpo de Lucas. La querella representada por Gregorio Dalbón, en tanto, indagó lo ocurrido en ese viaje en particular, porque según destacó el abogado, "es lo que nos interesa saber en este juicio", y no "lo que sucedió meses o años atrás".

Así fue la primera aproximación a la mirada de los testigos cuyas testimoniales, se sabe, llevará meses. Los cuatro que hablaron hoy son, además, querellantes en la causa. Queda, entonces, mucho por escuchar. Y mucha tela para cortar.

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