La increíble historia de la maldición del Benfica de Portugal

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El equipo portugués volvió a caer en una definición y revivió una tremenda historia de más de 50 años, cuando un ex entrenador "condenó" al equipo a no volver a ser campeón.

La historia se repite. Una y otra vez. Parece obra de la casualidad, de la suerte o de esas cosas del fútbol. Sin embargo, el Benfica de Portugal volvió a formar parte de una extraña tradición maléfica que ya lleva 50 años.

El conjunto portugués cayó 4 a 2 en la definición por penales ante Sevilla de España en la final de la Europa League y así sumó un nuevo capítulo a una historia digna de un cuento de terror.

En la mente de todos, una palabra: "maldición". Las palabras del húngaro Béla Guttman, el entrenador que llevó al Benfica a ganar dos Copas de Europa consecutivas (1961 y 1962), vuelven a aparecer después de comprobar cómo las "águilas" volvieron a fallar en una final.

En el 62, las diferencias con los responsables del club por un asunto relacionado con las primas le llevaron a pronunciar una inquietante profecía: "El Benfica no volverá a ser campeón europeo sin mí. Me voy".

Y desde entonces, las desgracias invadieron al equipo luso. Creer o reventar, desde aquella frase, Benfica pudo llegar a 7 finales europeas, incluida la de esta semana. ¿El resultado? Las perdió todas.

En 1963, las "águilas" lideradas por Eusebio se pusieron por delante en el marcador contra el Milán, pero los italianos remontaron con dos tantos de Altafini.

Dos años más tarde, su vecino, el Inter, venció por 1-0 a los lisboetas en San Siro. El Benfica se había negado en un principio a jugar la final en el estadio local de su rival e incluso amagó con acudir con su equipo juvenil, aunque finalmente no cumplió su amenaza y volvió a ceder una derrota.

En el 68, fue el turno del Manchester United. Las "águilas" empataron a falta de diez minutos, y, de ahí hasta el pitido final, cuentan las crónicas que estuvo a punto de marcar el segundo y alzarse con el título. Pero ya en la prórroga, George Best, Kidd y Bobby Charlton se encargaron de finiquitar el duelo, cuando todo parecía inclinado para los portugueses.

Tuvo que esperar quince años más el Benfica (1983) para gozar de otra final europea, en este caso de Copa de la UEFA y frente al Anderlecht. Después del 1-1 con el que terminó la primera mitad, los jugadores "encarnados" gozaron de las mejores oportunidades para igualar la eliminatoria, pero la suerte le volvió a ser esquiva.

De nuevo tuvo oportunidad de levantar una Copa de Europa en 1988, pero después de un partido insulso contra el PSV terminó perdiendo en los penales.

Aunque cueste creerlo, Benfica volvió a llegar a la final de la máxima competición continental en 1990, pero el Milan de Costacurta, Paolo Maldini, Gullit, Rikjaard y Van Basten logró, una vez más, desvanecer los sueños de gloria del conjunto luso con un gol del ex entrenador del Barcelona.

Y la historia volvió a repetirse en 2013, en donde el equipo portugués estuvo nuevamente al borde la consagración ante Chelsea. Sin embargo, la maldición volvió a hacer de las suyas, tal como sucedió una vez más este miércoles en Turín.

Créase o no, la leyenda continúa, y en Benfica ya no saben cómo hacer para romper con una racha negra digna de un cuento de terror.

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