Riquelme en Argentinos: un final anunciado para un papelón que era evitable
El enganche fue presentado como jugador del Bicho finalizando así su etapa en Boca. Una historia en la que todos los protagonistas perdieron y dejaron una pobre imagen pública.
Se terminaba la temporada y llegaba el Mundial. Las charlas informales entre dirigentes de Boca y el representante de Riquelme se fueron extendiendo. Hasta que llegaron a un punto de acuerdo en la cifra y en la duración, pero otra vez los problemas...
La inestabilidad de la economía hizo que Riquelme cobre los últimos seis meses de su contrato a un valor por debajo de lo que arregló en 2010. Para que no vuelva a suceder esto, su representante pidió agregar al contrato una cláusula para que no vuelva a pasar lo mismo. En Boca eso lo tomaron como una "provocación" y de alguna manera cerraron las negociaciones. Pasó el 30 de junio, y el 10 se convirtió en jugador libre.
Vaya uno a saber por qué, pero los dirigentes de Boca pensaron que el tiempo iba a solucionar las cosas. El presidente Angelici viajó a Brasil para ver la última etapa del Mundial y dejó que las conversaciones sigan después de la Copa del Mundo.
El martes último se volvieron a reunir y estas dos semanas sin charlas pasaron facturas. Daniel Bolotnicoff, representante de Riquelme, se sorprendió ante el presidente que no solo no avanzaron en lo ofrecido, sino que las condiciones sobre las que pensaban negociar ya no existían.
Cómo si esto no fuese suficiente, tras ese encuentro, Angelici salió a cuestionar la "profesionalidad" del enganche y deslizó que no quería "hacer la pretemporada" otra vez. Esa fue la gota que rebaso el vaso.
Lo que sucedió a continuación es historia reciente: en apenas dos días, un par de charlas telefónicas y buena predisposición por ambas partes, Argentinos Juniors cerró la llegada de Riquelme a La Paternal por un contrato menor que el ofrecido por Boca.
Este domingo, en el microestadio del club, Argentinos se dio el gran gusto y presentó a Riquelme como refuerzo para la B Nacional.
Boca perdió su símbolo, su ídolo y su mejor jugador... lo dejó ir. Los dirigentes tuvieron 6 meses, por lo menos, para sellar su renovación, pero lo dejaron ir. Las idas y vueltas del ídolo con la gente que maneja el club hacía presuponer este final, pero todo este "circo" que sucedió era un papelón totalmente evitable.
Por Marcos Vázquez // [email protected]
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