Ocurrió esta semana y ya exorcizaron la casa donde tuvo lugar el misterioso suceso. Según el relato de los protagonistas al medio marplatense 0223.com.ar estuvieron a un paso de borrar la imagen por miedo, pero se contuvieron y decidieron darla a conocer.
–¿Con quién hablás mi amor?

– Con la abuela Coqui– respondió una de sus hijas.

Su padre no le prestó atención, la abuela Coqui había fallecido hace años, lo tomó como un juego más y siguió con sus tareas.

Al día siguiente lo mismo.

Y al siguiente.

Entonces él, Edgardo, y su mujer, María Pía, un tanto preocupados, le hicieron preguntas a su hija para saber de qué hablaba con la abuela Coqui. La nena respondió con una precisión que les congeló la sangre: nombres, fechas y un suceso íntimo que era imposible que la nena hubiera inventado.

Como todo, pasó. La nena dejó de hablar sola y la historia de la abuela Coqui se diluyó en una anécdota.

Semanas después, festejaron en su casa el cumpleaños de un familiar. Había unas veinte personas, primos, tíos y nietos que casi nunca se veían. Empezó el tema de las fotos.

–Amor, andá a buscar la reflex que hoy estamos todos. Con los celulares las fotos se pierden– le dijo María Pía a su marido.

Edgardo sacó fotos hasta que la cámara le avisó que la memoria estaba completa, así que en medio de la fiesta se acomodó en una silla para borrar imágenes viejas. Iba recorriendo el archivo hasta que se detuvo en una foto donde vio algo que no correspondía. Hizo zoom. La reacción inmediata fue vomitar. La fiesta se detuvo al instante. Edgardo, desencajado, le preguntó a su mujer:

–¿Quién usó esta cámara?

–¿Qué pasó?

Edgardo le mostró la foto. María Pía se puso pálida. Se reconoció de espaldas, contra la ventana de la cocina. Delante de ella había alguien, una mujer sentada.

–¿Quién usó esta cámara?– volvió a preguntar Edgardo, intentando calmarse. Su otra hija, asustada, le dijo que la semana pasada le había sacado fotos a su mamá mientras lavaba los platos.

–¿Vos viste a alguien en la cocina mientras sacabas las fotos?

–No papá.

La nena, jugando, tomó seis fotos sin encuadrar ni cuidar el foco, son todas más o menos iguales, en la tercera foto aparece una mujer en la mesa, mirando directo a la cámara, tal vez mordiendo algo.

Edgardo, en la desesperación, estuvo a punto de borrarla, pero se contuvo. Recordó lo que le había contado su otra hija con la abuela. Decidió pedir ayuda.

La foto y la historia llegaron a manos de un cura.

–Tengo que ir a la casa, hay que limpiarla– les dijo el cura mientras estudiaba la imagen. Para tranquilizarlos les explicó que estaban en presencia de un espíritu, un espectro, mejor llamado fantasma. Lo que le llamó la atención al cura es que en la amplia mayoría de veces las apariciones de fantasmas son difusas y etéreas. En este caso, por cómo rebota la luz en el cuerpo de la mujer, queda claro, señaló el cura, que el espíritu se corporizó. La luz de la ventana se refleja en su brazo y hace sombra sobre la mesa. Lo común es que se muevan cosas o que las apariciones sean débiles, casi nunca la presencia es física.

Según la tradición católica, hay almas que quedan en una instancia anterior al cielo, lo que antiguamente se llamaba el purgatorio. Las almas tienen que purgarse, limpiarse, para acceder a otras vidas. El trabajo de limpieza es una bendición y un rezo para que estas almas se liberen y sigan su camino. "Lo que ustedes ven es un alma que se manifiesta. No tengan miedo", les dijo.

Ayer a la mañana el cura, Edgardo y su hija –la que sacó la foto– caminaron la casa. El ritual fue simple, el cura encendió una vela, besó su estola, rezó un padre nuestro y con el asperje (un pequeño dispositivo que tira gotas de agua) fue bendiciendo cada habitación con agua bendita. Al finalizar, leyó un pasaje de los evangelios. Estuvieron media hora. No más

La familia volvió a la casa. Edgardo y María Pía sienten que ya pasó, que la casa volvió a ser la misma de siempre. No lo pueden explicar, pero lo sienten. Algo que estaba ya no está más. Así lo dicen.

El cura envió la foto a un grupo de la iglesia en Buenos Aires que estudia casos de apariciones.

Nadie en la familia reconoció a la mujer de la foto.