A 20 años de la llegada de Menem al poder

*El 8 de julio de 1989 Menem llegó a la Presidencia de la Nación y con él una nueva manera de entender la gestión pública.

Desde que llegó a la Presidencia de la Nación, 20 años atrás, Carlos Menem protagonizó -casi por igual- reformas políticas que significaron una bisagra en la manera de entender y hacer en la gestión pública, y páginas del mundo del espectáculo que quedarán por siempre en la memoria ciudadana.

El 8 de julio de 1989, Menem recibió la banda presidencial de la mano del presidente constitucional que la dejaba: Raúl Alfonsín, lo que significó un hecho inédito en la política argentina desde 1928. A su lado estaba su vice, y luego contrincante, Eduardo Duhalde.

Hace ya mucho tiempo, el escritor, periodista y militante Arturo Jaureche asumió que llegó al mundo político cabalgando un caballo al que se había subido por derecha para luego, varias décadas después, desensillarlo por izquierda. El caso de Menem, como el de muchos líderes de opinión y funcionarios públicos latinoamericanos no fue igual.

Durante su primera campaña presidencial, Menem recorrió el país esgrimiendo un discurso reivindicativo de varias banderas que el campo nacional y popular había vuelto a enarbolar. Una vez en el poder, sin embargo, el Consenso de Washington, la Ley de la Reforma del Estado y las privatizaciones de empresas públicas mostró una cara desconocida de este riojano de actuales 79 años.

Fue precisamente aquella reforma estatal la que le permitió postularse nuevamente como inquilino del Sillón de Rivadavia. El 14 de mayo de 1995 (y ahora acompañado por Carlos Ruckauf), logró extender su permanencia en la Casa Rosada hasta el 10 de diciembre de 1999, cuando se lo cedió a Fernando de la Rúa.

Entre ambas presidencias interpretó protagónicos que muchos consideran inolvidables: expulsó de la Quinta de Olivos a su entonces esposa, Zulema Yoma, al comando de una Ferrari (presente empresarial) unió Capital Federal con Pinamar en tres horas, y brindó y se besó con Bernardo Neustadt, Moria Casán y Gerardo Sofovich.

Su época de gloria comenzó a ver el ocaso durante el gobierno de la Alianza, a partir de los hechos de corrupción que multiplicándose, veían la luz. Ese comienzo de debacle se patentizó en 2003, cuando llegó al ballotage con el hasta entonces desconocido Néstor Kirchner, y perdió… En rigor, no se presentó.

Hoy se cumplen 20 años de la llegada a lo más alto de la función pública nacional de un hombre que marcó irremediablemente la relación de los argentinos con el Estado, que creó una cultura que se hizo carne en la vida política, social y económica del país, que le permitió a la clase media conocer Miami y a los chicos pobres (y sin luz) la computadora.

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