Cada vez hay más habitantes con arsénico en la sangre por consumir agua de sus pozos
El 33,3 % de los residentes de quintas del oeste de Bahía Blanca, tienen un alto nivel de arsénico en sus organismos.
Esta sustancia es un contaminante crónico que produce distintos tipos de cáncer, y proviene del agua que se saca de los pozos, ya que esta zona de la ciudad no tiene agua de red.
Un estudio realizado en el sector, entre 2005 y 2007, dio como resultado que 6 de los 18 habitantes analizados tienen arsénico en el cuerpo. Estas personas están siendo tratadas por especialistas, porque podrían sufrir de hidroarsenicismo, una enfermedad con efectos sanitarios graves.
Desde el municipio, se pide no consumir agua de pozos.
El arsénico se elimina por la orina, pero, después de consumirlo durante muchos años, se deposita poco a poco en músculos y órganos.
Según el relevamiento, el 30% de los 309 habitantes de Alférez San Martín, Sauce Chico, Colonia La Merced y La Hormiga examinados, tienen signos de posible contaminación.
Las napas del sector de Sauce Chico, colonia La Merced, La Hormiga y Alférez San Martín están contaminadas con arsénico, flúor y nitritos, en valores muy superiores a los tolerados para el consumo, según las normas que establece el código alimentario nacional.
El arsénico es acumulativo en el organismo y, en dosis importantes, puede provocar hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), que llega a derivar en casos de cáncer.
El origen de esa enfermedad, que puede tardar unos 20 años en manifestarse, está vinculado casi directamente con el consumo de agua de pozo no potable y es el agente causal de cáncer de piel y en el tracto digestivo o respiratorio.
Mientras tanto, un grupo de profesionales de la Escuela Técnica Nº 4 y la delegación local de la Autoridad del Agua (ADA), están analizando distintos métodos para ofrecer una alternativa económica frente a la contaminación del agua subterránea, fundamentalmente a las comunidades rurales afectadas por la presencia de elevadas concentraciones de arsénico.
"La idea de llevar este proyecto a la escuela técnica nos pareció interesante, porque permite que los alumnos participen en una problemática regional, con graves perjuicios para la salud, y sobre la que se sabe muy poco”, comentó a minutouno.com el ingeniero químico Oscar Bisiuk.
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