Medio millón de dólares de inversión para una nueva propuesta gastronómica en Palermo
Ninina Bakery abrió su primer local en el barrio porteño. "Se destaca por los niveles de exigencia, calidad y estándares internacionales a los que apuntamos, ya sea respetando la tradición de nuestra pastelería o a través de nuestro café orgánico recién tostado", afirman sus accionistas.
Además de la planta principal de 240 m2 compartida en partes iguales entre el salón y la fábrica, el local cuenta con un salón para eventos en el primer piso. La vista aérea de la fábrica y la continuidad en los azulejos blancos mantienen cercano el contacto con la elaboración artesanal, y los sillones escandinavos, la luz tenue y los techos bajos le aportan calidez e intimidad a la sala, con capacidad para unas 36 personas.
Sobre los 14 metros de barra de mármol que recorren el salón principal se lucen las delicias más preciadas de Ninina: las tortas descansan en una heladera que desaparece sobre el mármol; la pastelería, los famosos brownies y budines, la máquina italiana de café espresso; el drip coffee con sus cerámicas y sus filtros de bambú.
"Más allá de nuestras clásicas tortas y pastelería, Ninina ofrece desayunos, almuerzos y meriendas, con variedades de scones, budines, brownies, café y té de primera calidad, ensaladas, sándwiches, tartas y sopas del día, tanto para disfrutar en nuestra tienda como para llevar", cuenta Emmanuel. "Otra característica de Ninina es que contamos con una mesa comunal dentro de la fábrica para quien quiera vivir la experiencia desde adentro", concluye.
La línea de pastelería (brownies, cookies, budines, scones, croissants) y las catorce variedades de tortas de la carta pueden encargarse con anticipación para llevar, enteras y por porciones, con un packaging especialmente diseñado para tal fin.
En línea con su filosofía de buscar siempre los mejores ingredientes, Ninina Bakery utiliza sólo azúcar orgánica, huevos de campo y manteca de primera marca en sus tortas y pastelería. Su café espresso combina un blend orgánico de cafés de Papua Nueva Guinea, Etiopía y Colombia con la máquina Aurelia II Nuova Simonelli de Italia; la granola está hecha con avena y miel orgánica, no contiene azúcar. Dentro de su oferta de sándwiches y ensaladas se destacan las hamburguesas de carne y la vegetariana, que el cliente puede armar como quiera, y sus panes artesanales. La carta de bebidas cuenta con diversos jugos, limonadas y licuados originales como el de pera y pepino o el de kale, manzana verde, limón, menta y jengibre, una carta de vinos exclusiva de Ernesto Catena Vineyards, cerveza artesanal de Grunge Brewing Co. y diversos aperitivos para el brunch o la tarde como el Aperol Spritz o el Cynar Julep.
La fábrica es el corazón de Ninina, conectada con el salón a través de un gran ventanal. Se respira el aire dulce, se huele el más sencillo de los aromas, el del pan y las tortas recién horneadas, el del chocolate, el de lo casero. "Cuando comenzamos a planificar este proyecto, nos planteamos la meta más difícil: volver a las bases, respetar nuestra esencia, nuestras raíces. En los últimos años y con el avance de la tecnología, la cocina alcanzó tan elevados niveles de complejidad que la única forma de seguir innovando fue regresando al punto de partida: a la receta de la abuela en el fondo del cajón", dice Emmanuel, que rescató las recetas de Selvi que marcaron un antes y un después en la repostería porteña. Acá, la innovación surge del cuidado en la selección, del detalle en la preparación y de la prolijidad en el armado. Si queremos honrar la naturaleza de un ingrediente, debemos elaborar cada producto a la perfección, siempre", concluye.
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