Boca: la historia secreta de Riquelme, Diego Martínez y Marcos Rojo

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El director técnico logró borrar a Darío Benedetto, pero no pudo con otro de los grandes del plantel.

En las últimas horas se supo la noticia de que, tal como habíamos adelantado en este medio, Diego Martínez borró del plantel a Darío Benedetto, tras su polémico festejo de cumpleaños tras el empate con Fortaleza, que derivó en que él y cuatro jugadores más llegaran en condiciones poco profesionales al entrenamiento del día siguiente.

Y si bien Norberto Briasco habría corrido la misma suerte que Benedetto, el entrenador no pudo llevar a cabo toda la “limpieza” del plantel que pretendía. Según informaron fuentes allegadas al club a minutouno.com, Martínez quería marginar del plantel a Marcos Rojo, pero se encontró con un impedimento inesperado.

En primer lugar, vale recordar que al defensor central con pasado en la Selección Argentina se le firmó una renovación en agosto de 2023, hace solo nueve meses, y con plazo hasta diciembre de 2025. En este contexto, Martínez, después de todo lo que fue la previa del partido con Central Córdoba, tuvo una reunión con Juan Román Riquelme.

Según informaron a este medio, en dicha reunión Martínez le pidió al presidente del club apartar del plantel a Benedetto, Briasco y Rojo, alegando en todos los casos “comportamientos poco profesionales” de parte de estos jugadores. Riquelme le dio el visto bueno en los casos de Benedetto y Briasco, pero no en el de Rojo.

Le acabamos de renovar el contrato, antes que Rojo te tenés que ir vos”, habría sido la frase contundente del presidente al técnico sobre su pedido para con el defensor central.

"Noches alegres, mañanas tristes": ¿quién dijo la frase de la discordia?

Desde hace unos días se conoció la versión de que Darío Benedetto le habría dicho a Diego Martínez la frase “noches alegres, mañanas tristes” el viernes por la mañana en el entrenamiento posterior a su festejo de cumpleaños. Según pudo recabar este medio, la historia no habría sido así, sino exactamente al revés: el propio entrenador, al ver llegar al delantero en condiciones no adecuadas para un profesional del fútbol, le dijo la frase de la discordia en tono irónico.

En los pasillos xeneizes ya es un secreto a voces que los jugadores de mayor trayectoria del plantel ya no quieren más a Martínez, entre otras cosas, por sus exigencias en estos sentidos.

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