El Xeneize redondeó el peor semestre de su historia, se salvó de quedar último en la fecha final pero eso no evitó el malestar de los hinchas que exigen cambios inmediatos.
Boca vivió uno de los peores semestres en su historia: la llegada de Carlos Bianchi no tuvo el efecto esperado y el equipo nunca encontró el rumbo. El Xeneize se salvó en la última fecha de terminar en el fondo de la tabla pero esto no evitó que los hinchas exijan cambios inmediatos en el corto plazo. ¿Cuáles fueron las cinco claves de la mala campaña Xeneize?
El primer problema que acusó el nuevo Boca del Virrey fue el cambio de identidad, el entrenador más ganador en la historia del club nunca pudo imponer su estilo (más dinámico y ofensivo) sobre un plantel que venía de jugar varias temporadas con el estilo más defensivo de Julio César Falcioni.
La defensa nunca consiguió ajustarse a jugar de manera adelantada y los espacios a las espaldas de los centrales fueron el punto más débil del equipo que terminó con -16 de diferencia de gol, el registro más negativo de los 20 equipos de Primera.
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El segundo punto fueron los refuerzos, el Virrey buscó un jugador por línea para reforzar el equipo e incorporó a Cesar Pérez, Ribair Rodríguez y Juan Manuel Martínez, tres jugadores de categoría que nunca lograron demostrar su nivel en la cancha.
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Otro gran inconveniente que complicó a Boca durante gran parte de la temporada fueron las lesiones, el plantel sufrió un total 25 lesiones (la mayoría de ellas musculares) complicando el armado del equipo en varias oportunidades.
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El cambio en la preparación física del plantel tuvo graves consecuencias y varios jugadores pagaron el precio como Lautaro Acosta, Ribair Rodríguez y Franco Sosa que llegaron a desgarrarse varias veces consecutivas.
Juan Román Riquelme fue otro de los problemas de Bianchi, el enganche regresó al club sin realizar la pretemporada y pagó el precio, apenas pudo jugar 14 de los 31 partidos que disputó Boca en el semestre y recién sobre el final se vio su mejor versión.
Y por último el problema que más afectó al equipo durante este tiempo fue el quiebre interno en el vestuario, el grupo de "protegidos" de Falcioni nunca logró aceptar la llegada de Bianchi y mucho menos el regreso de Riquelme quien se convirtió en la pieza clave del equipo.
Ahora los dirigentes tienen la dura tarea de recomponer la situación interna del plantel, la salida de varios jugadores de la era Falcioni finalmente le darán la oportunidad al Virrey de armar un plantel íntegramente a su gusto y con el que intentará dejar atrás la peor campaña en la historia del club.
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