Alistado para la guerra, Matthysse enfrenta al Rocky Siberiano en Verona

Deportes

Potencial candidata a pelea del año, "La Máquina" enfrentará al peligroso Ruslan Provodnikov en un combate sin títulos en juego pero decisivo para la carrera del argentino. Desde las 21 por la TV Pública y 22.45 por Space.

Como si de un homenaje se tratara, Lucas Matthysse (36-3, 34 KO) y Ruslan Provodnikov (24-3, 17 KO) protagonizarán un combate con tintes bélicos treinta años después de la histórica guerra que Marvin Hagler y Thomas Hearns inmortalizaron durante apenas tres rounds sobre el ring del Caesears Palace. Soñada por los fanáticos, potencial fight of the year, el mundo espera una sanguinarea conflagración en Verona.

Sin títulos en juego, que al fin y al cabo poco importan en un escenario de múltiples campeones y decenas de interinatos absurdos, el atractivo de Matthysse-Provodnikov nace en el estilo que ambos comparten, cortados por una misma tijera pero con pequeños detalles que en un plano ideal marcarían una leve ventaja para el argentino.

No por nada Provodnikov es el Rocky de Siberia. El afamado personaje encarnizado por Sylvester Stallone era un kamikaze como Ruslan, un boxeador trazado por una matriz callejera no porque sea especialmente desprolijo sino porque pelea sin miramientos, cuidados ni precauciones. Con una guardia prácticamente inexistente pero con una quijada inquebrantable, Provodnikov va al frente y con una insoportable brutalidad castiga una y otra vez a la cabeza. Dadas sus últimos antecedentes, su poder de fuego es mirado de recelo porque no pudo noquear ni a Timothy Bradley ni a Chris Algieri en sus dos últimas derrotas.

Matthysse, con un estilo más depurado y con mayores variantes que Provodnikov, también es un noqueador, tal vez el más letal de la categoría y, por qué no, uno de los más arteros de la actualidad, amén de Gennady Golovkin. El argentino, un pegador al que disciplinaron a base de entrenamiento, tiene fundamentos que el Rocky moderno desconoce: marca distancias y lastima con el jab, ejecuta combinaciones que castigan no solo a la cabeza sino también al cuerpo e incluso sin ser un dotado puede escaparse de su cazador en base a sus movimientos defensivos. Como su rival, Lucas también deberá probar que los knockdowns frente a Danny García y especialmente frente a John Molina fueron una desafortunada circunstancia y no una demostración de debilidad en su capacidad para asimilar y resistir golpes.

La ventaja, por su multiplicidad de recursos, es de Matthysse aunque el pronóstico de la pelea es absolutamente reservado. En una pelea que promete ser una guerra, ironías del boxeo, la estrategia podría ser fundamental para dilucidar quien de los dos se llevará un combate que definirá el futuro de ambos: el que pierda quedará al borde del retiro y el que gane seguramente tendrá la chance de una gran pelea frente a, por qué no, el ganador de Mayweather-Pacquaio. Si Matthysse decide resguardarse los primeros rounds hasta frustrar a un Provodnikov con tendencias autodestructivas, el argentino tendrá mayores probabilidades de ganar una pelea que puede terminarse en un suspiro.

Temas

Dejá tu comentario