Los hinchas argentinos visitarán en Brasilia la maravilla futurista que diseñó Niemeyer

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Se esperan más de 60 mil de argentinos en Brasilia. Para quienes piensan que el único atractivo de Brasil son sus hermosas playas, verán que están más que equivocados.

En Brasilia los pilares de su belleza son la modernidad y la vanguardia arquitectónica. Es una ciudad planificada que fue construida a mediados del siglo XX con el fin de convertirla en capital. La idea de llevar la ciudad capital al interior del país era una idea que hacía mucho tiempo estaba latente.

Concebida como la "ciudad perfecta", Brasilia sorprende con su moderno diseño, sus alucinantes rascacielos, sus amplias avenidas y los lagos artificiales que la rodean. Si se observa desde el aire, puede apreciarse su forma de "avión" que apunta hacia el sureste.  La ciudad en sí es una enorme obra de arte. En el año 1987, cuando apenas habían pasado 35 años de su creación, fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

Si alguien va a disfrutar del Mundial Brasil 2014, no se puede perder la oportunidad de conocer Brasilia, una ciudad única en el mundo, la ciudad del futuro.

Tiene una población de 2.562.963 habitantes según las estimaciones del censo de 2010,1 lo que la convierte en la cuarta ciudad del país por población. Es sede del gobierno federal, conformado por el presidente -quien trabaja en el Palacio de Planalto-, el Supremo Tribunal Federal de Brasil y el Congreso Nacional de Brasil.

La construcción de la ciudad comenzó en 1956, siendo Lúcio Costa el principal urbanista y Oscar Niemeyer el principal arquitecto. En 1960, se convirtió oficialmente en la capital de Brasil. Junto con Putrajaya (la capital administrativa de Malasia) y Naipyidó (la nueva capital de Birmania) es una de las ciudades capitales de más reciente construcción en el mundo. Brasilia se localiza en el Distrito Federal. El Distrito Federal se encuentra rodeado por el estado brasileño de Goiás, excepto por una corta frontera que comparte con Minas Gerais.

El primer paso para la construcción de una nueva capital en el interior del país fue la selección de la ubicación de la nueva ciudad, para lo cual se eligió a mediados de 1956 una extensa meseta en la zona sureste del estado de Goiás. Las obras de construcción se iniciaron el 23 de octubre de 1956, y conforme se concluían los edificios administrativos diversas entidades gubernamentales (y sus integrantes) se trasladaban a la nueva ciudad. El arquitecto Lúcio Costa ganó el concurso para el diseño de la nueva urbe y fue el principal urbanista de la ciudad. Oscar Niemeyer, un amigo cercano de Lúcio, fue el principal arquitecto de la mayoría de los edificios públicos y Roberto Burle Marx fue el diseñador de paisaje. No fue hasta el 21 de abril de 1960, tras 41 meses de trabajo, que la ciudad fue inaugurada al quedar completada, en gran parte gracias al apoyo político y financiero otorgado por el presidente Juscelino Kubitschek. A partir de esta fecha se inició la transferencia de los principales órganos del gobierno federal a la nueva capital con el cambio de las sedes de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial Federal.

El presidente Juscelino Kubitschek fue quién lanzó el proyecto de construir esta nueva capital. Kubitschek, que fue un mandatario de orientación socialista, formó un equipo de profesionales de su misma tendencia política. Así fue como el grupo de creativos intentó desarrollar un modelo de ciudad "utópica" donde se pretendía eliminar las clases sociales. Por esta razón, también se la conoce como Capital de la Esperanza, título otorgado por el escritor francés André Malraux. Aunque en la actualidad dicho objetivo sólo se ha cumplido parcialmente, durante la construcción de la ciudad el igualitarismo sí se hizo realidad, ya que obreros y funcionarios compartían los improvisados campamentos y las comidas.

Brasilia comparte con ciudades como San Petersburgo, Washington D.C., Canberra, La Plata, Belo Horizonte o Putrajaya, la rara particularidad de ser una ciudad planificada, construida y urbanizada con el fin expreso de usarse como capital o sede administrativa nacional, (y no como un simple establecimiento creciente de población), convirtiéndose rápidamente en una megalópolis de difícil organización y control.

La capital brasileña es la única ciudad del mundo construida en el siglo XX a la cual se le ha adjudicado (en 1987) el rango de Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la Unesco, un organismo especializado de las Naciones Unidas.

El 23 de mayo de 2008 los presidentes de doce naciones sudamericanas firmaron oficialmente en esta ciudad el tratado constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

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