Cómo se lesionó Tomás Aranda en Boca: el movimiento que terminó en fractura

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El juvenil de 19 años sufrió la lesión durante una maniobra en el entrenamiento en el predio de Ezeiza. Se perderá lo que resta del año.

La lesión de Tomás Aranda generó preocupación inmediata en Boca. El juvenil de 19 años sufrió una fractura de peroné durante el entrenamiento de este miércoles en el predio de Ezeiza y los estudios posteriores confirmaron que deberá ser operado. Aunque todavía no existe un plazo definitivo para su regreso, estiman que la recuperación podría demandarle entre tres y cinco meses.

Pero, ¿cómo se lesionó Aranda? El episodio ocurrió durante una de las maniobras que forman parte de su repertorio futbolístico: el juvenil intentó realizar un cambio de dirección, pero su botín quedó clavado en el césped mientras el resto del cuerpo continuaba el movimiento. Esa acción generó una torsión importante sobre la zona del tobillo y la parte inferior de la pierna.

Lo que inicialmente podía parecer un simple esguince terminó siendo mucho más serio. Los estudios realizados después del entrenamiento determinaron que Aranda sufrió una fractura de peroné en la zona de unión con la tibia, una región especialmente importante para la estabilidad del tobillo. A su vez, confirmaron que el juvenil deberá someterse a una intervención quirúrgica en los próximos días.

El cambio de dirección que terminó en la lesión de Tomás Aranda

En el fútbol, los cambios de dirección son movimientos habituales y, para jugadores como Aranda, forman parte de las principales herramientas para superar rivales. El problema aparece cuando el pie queda fijo contra el piso y la pierna y el cuerpo giran alrededor de él. Ese fue el mecanismo que se produjo durante la práctica de Boca. El botín del juvenil quedó trabado en el césped y la fuerza generada por el movimiento se trasladó hacia el tobillo y el peroné.

En esta zona se encuentra la sindesmosis tibioperonea distal, una estructura formada por ligamentos y tejidos que mantiene unidos la tibia y el peroné. Su función es fundamental para conservar la estabilidad de la articulación durante acciones como correr, frenar, saltar o cambiar de dirección.

Cuando existe una rotación externa importante del pie mientras este permanece fijo, la sindesmosis puede sufrir una tensión considerable. Dependiendo de la magnitud del traumatismo, puede producirse desde una lesión ligamentaria hasta una fractura asociada. En el caso de Aranda, el diagnóstico confirmado fue una fractura de peroné, por lo que la lesión terminó siendo de mayor gravedad que el esguince que se había sospechado inicialmente.

Mala para Boca: una lesión que llega en el mejor momento

El impacto para Boca es todavía mayor por el momento que atravesaba el juvenil. El joven se había convertido en una de las apariciones más importantes del equipo y, tras ganarse un lugar durante el final del ciclo de Claudio Úbeda, pasó a tener protagonismo con Rodolfo Arruabarrena. El futbolista había heredado incluso la camiseta número 10 de Edinson Cavani y se había consolidado como una pieza importante del ataque.

Su capacidad para encarar, cambiar de ritmo y desequilibrar lo había convertido en una de las principales armas ofensivas del equipo. Ahora el entrenador tendrá que buscar una solución para cubrir su ausencia. Alan Velasco aparece como una de las alternativas para ocupar ese lugar, aunque también existe la posibilidad de modificar la estructura ofensiva y apostar por una formación con Leonel Flores, Sebastián Villa y Miguel Merentiel.

Para Aranda, en cambio, comienza otro partido: el de la recuperación. La lesión se produjo en apenas un instante, con un cambio de dirección y el pie trabado en el césped, pero sus consecuencias podrían mantenerlo varios meses alejado de las canchas y obligarlo a esperar hasta 2027 para volver a competir oficialmente.

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