Gabón suspendió a su Selección y a su principal figura tras un mal papel en la Copa África
El Gobierno tomó una medida extrema luego de un torneo catastrófico, con derrotas en todos los partidos y una caída histórica ante Costa de Marfil, y apartó a referentes como Aubameyang y Ecuele Manga.
La Copa África dejó consecuencias profundas para el fútbol de Gabón. Tras una participación que las propias autoridades calificaron como “deshonrosa”, el Gobierno decidió suspender a la selección nacional de manera indefinida y aplicar sanciones disciplinarias inmediatas a varios referentes del plantel. La medida, comunicada en las últimas horas, marca un punto de quiebre en el proyecto deportivo del país y expone una crisis que trasciende lo estrictamente futbolístico.
La decisión fue confirmada luego de un certamen para el olvido, en el que el seleccionado gabonés perdió todos los partidos que disputó y mostró un nivel muy por debajo de las expectativas. El episodio que terminó de colmar la paciencia ocurrió en el último encuentro, cuando el equipo ganaba 2-0 ante Costa de Marfil y sufrió una remontada fulminante en apenas seis minutos, un desenlace que fue considerado inadmisible por las autoridades gubernamentales.
Tras ese resultado, el Ministerio de Deportes emitió un comunicado contundente en el que se habló de “falta de compromiso, indisciplina y ausencia de valores deportivos”. Bajo esos argumentos, se resolvió la suspensión inmediata de la selección mayor hasta nuevo aviso, sin un plazo definido para su levantamiento. La intención oficial es encarar una revisión estructural del fútbol nacional y proteger la imagen institucional del país, seriamente dañada tras el torneo.
Dentro de ese contexto, dos nombres resonaron con fuerza: Pierre-Emerick Aubameyang, máximo referente internacional de Gabón y figura histórica del seleccionado, fue expulsado del equipo, al igual que el capitán Ecuele Manga. Si bien no se detallaron públicamente las faltas individuales, desde el entorno gubernamental trascendió que ambos habrían tenido conductas incompatibles con el rol de liderazgo que se esperaba durante la competencia continental.
La sanción generó un fuerte impacto tanto a nivel local como internacional. Gabón supo ser un seleccionado competitivo dentro de África y había construido una imagen respetable en los últimos años, en gran parte sostenida por figuras que militaban en ligas europeas. Sin embargo, el fracaso deportivo y los conflictos internos dejaron al descubierto problemas de fondo que ahora obligan a un replanteo total.
Con la selección suspendida, sus principales figuras apartadas y sin certezas sobre el futuro inmediato, el fútbol gabonés atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. El mensaje del Gobierno fue claro y directo: el rendimiento en la Copa África no solo fue un golpe deportivo, sino también una cuestión de Estado, y el fracaso tuvo consecuencias políticas y estructurales que recién comienzan a sentirse.
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