El ascenso de Independiente, marcado por los problemas dirigenciales

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El descenso le dio el golpe de gracia a la gestión de Javier Cantero, quien resistió en su cargo hasta las últimas consecuencias, una situación que llegó a poner en riesgo la vuelta a Primera.

La presidencia de Javier Cantero parecía traer una ráfaga de aire renovado no sólo a Independiente sino también al fútbol argentino, tres años después el escandaloso final que tuvo su paso por el club casi le cuesta el ansiado regreso a la máxima categoría y dejó al equipo de Avellaneda inmerso en la peor crisis interna de su historia.

Al frente de la agrupación "Independiente Místico", Cantero ganó las elecciones a fines de 2011 y asumió la presidencia en diciembre para suceder al cuestionado Julio Comparada. Sin embargo, y pese a su constante lucha pública contra las barras, nunca pudo hacerse fuerte y descuidó el resto de los aspectos del club lo que le costó el descenso, el único de Independiente en su historia y una crisis financiera que finalmente le costó su cargo.

La lucha contra los barras


Fue una de sus banderas en la carrera electoral y poco después de asumir se reunió con el entonces líder de la barra, Pablo "Bebote" Álvarez, y según contó el propio Cantero le aclaró cuál era la situación del club.

"Le dije que el club estaba fundido, que no hay un peso para nadie y que no podemos regalar entradas, que él era socio y tenía los mismos derechos que todos, pero no prerrogativas, y mucho no le gustó", había manifestado el dirigente en su momento.

Esto comenzó una guerra abierta con los barras del club que no se quedaron atrás y pusieron en marcha una campaña de desgaste contra el presidente con marchas, banderas, amenazas y atentados en las distintas sedes del club.

Finalmente esta obsesión en su lucha contra los barras terminó siendo una de las principales razones que le costó el apoyo con el que había llegado a la presidencia. Sus principales asesores salieron a declarar en su contra y los hinchas le dieron la espalda ante el caos que se vivía en la institución lo que decantó en las escandalosas reuniones de Comisión Directiva y los incidentes en las asambleas de socios.

Política de contrataciones


La lucha contra la barra no fue la única razón de la debacle interna que atraviesa el Rojo, un descalabro deportivo que se extendió durante seis años (comenzó en la presidencia de Julio Comparada) terminó en el primer descenso de la historia del club a la Primera B Nacional.

Durante la presidencia de Cantero pasaron por el club 5 entrenadores: Ramón Díaz (heredado de la gestión anterior), Cristian Díaz, Américo Rubén Gallego, Miguel Angel Brindisi y Omar De Felippe.

En cuanto a incorporaciones la directiva tampoco consiguió consenso y en cada mercado de pases intentó dar golpes de efecto que a la luz de los resultados nunca terminaron de funcionar. En su primer mercado de pases Cantero incorporó 12 jugadores, con todas las fichas puestas en Ernesto Farías que nunca terminó de conformar.

En el receso más importante para la historia del club incorporó 9 jugadores de los cuales solo Cristian Tula, Fabián Vargas y Claudio Morel Rodríguez conformaron a los hinchas. Una de las grandes polémicas de ese mercado de pases se dio en la delantera, luego de un torneo con pocos goles la directiva tardó en cerrar una incorporación de categoría y a último momento cerró la incorporando al ignoto Juan Fernando Caicedo.

El último gran escándalo en cuanto a contrataciones se dio con la llegada de Federico Insúa, uno de los grandes ídolos del club, que llegó desde Vélez para "dar una mano" en la campaña del ascenso pero luego de que saliera a la luz su importante contrato los hinchas pusieron el grito en el cielo.

El final y la firma del acuerdo


Con las deudas por los cielos, huelgas constantes de los empleados y el equipo en caída libre, para colmo fuera de la zona de ascenso, la situación se hizo insostenible para Cantero que finalmente terminó cediendo y presentó su renuncia al cargo para que finalmente se firme el acuerdo con la oposición y darle algo de tranquilidad a la institución.

Claudio Keblaitis se hizo cargo de la presidencia de manera interina y fue el encargado de firmar el esperado salvataje con la oposición, encabezada por Agrupación Independiente.

El punto principal del acuerdo establecía que la Agrupación Independiente, liderada por el jefe de la CGT, Hugo Moyano, acercará 10 millones de pesos para pagar los sueldos del plantel y el cuerpo técnico de febrero último a junio próximo, y de los empleados.

Esto descomprimió la situación que se vivía en el club y tuvo una repercusión casi inmediata en el andar del equipo que enderezó su rumbo y se encaminó al ascenso que finalmente consiguió una fecha antes del final del torneo para el alivio de los hinchas.

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