Igual que River, Independiente duró sólo un año en la B Nacional

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Tal como sucedió con el Millonario, el Rojo sufrió mucho su primer descenso, pero pudo recuperarse para volver a meterse en el fútbol grande. La comparación de los dos ascensos.

Los descensos de River e Independiente (primeros en sus ricas historias) sacudieron al mundo del fútbol argentino. Sin embargo, millonarios y rojos se las ingeniaron, de distintas formas y con algunas semejanzas, para poder regresar a Primera División luego de jugar sólo una temporada en la B Nacional.

La primera diferencia estuvo en el banco. River recurrió a un viejo conocido de la casa, Matías Almeyda, que tras sufrir el descenso como jugador decidió colgar los botines y hacerse cargo del equipo, al que condujo durante todo el paso por la B.

Independiente en tanto, confió en Miguel Ángel Brindisi, DT con el que se había ido al descenso, pero la ilusión duró poco, porque Brindisi sólo aguanto cuatro fechas y, tras un flojo comienzo sin triunfos, le cedió su lugar a Omar De Felippe, quien dirigió hasta el final del certamen.

En cuanto a números, la diferencia es a favor del Millonario, que necesitó 38 fechas (se jugaron cuatro menos que esta temporada) para sumar los 73 puntos que lo devolvieron a Primera, logro que consiguió en la última jornada ante Almirante Brown.

El Rojo, en tanto, cosechó 67 puntos en 42 fechas y sacó pasaje a un desempate ante Huracán para su regreso a Primera una fecha antes del final del certamen.

Seguramente el punto en común más relevante en las campañas de ambos clubes son los altibajos. Ante cada traspié, cada empate o cada floja actuación, tanto River como Independiente sufrieron la hostilidad de la prensa, del mundo del fútbol en general y hasta de sus propios hinchas, que en varios pasajes de sus respectivos torneos se encargaron de mostrar su descontento con la situación.

En cuanto a resultados sorpresivos, las semejanzas vuelven a aparecer. River se vio sorprendido con caídas ante equipos como Aldosivi de Mar del Plata y Boca Unidos de Corrientes, entre otros, mientras que Independiente sufrió derrotas frente a Brown de Adrogué, Sarmiento de Junín y Crucero del Norte.

De esta forma, sin demasiada gloria pero tampoco con pena, Independiente se sacó de encima la mufa y pudo consumar su regreso a la elite del fútbol argentino. Como ya lo había hecho River dos años atrás. Y como diría el viejo refrán: "La casa está en orden".

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