El taekwondista sigue sin creer lo que consiguió pese a ser entrevistado por medios de todo el mundo. También fue homenajeado con una cena por el Comité Olímpico Argentino.
El día después de consagrarse como el atleta argentino más destacado de los Juegos Olímpicos, Sebastián Crismanich, campeón olímpico de taekwondo, sigue sin poder creer lo que logró. "Me fui a la cama sin entender lo que había conseguido, pero ahora de a poquito voy cayendo", afirmó.
Tras la noche de gloria, el correntino fue entrevistado por una cantidad de medios que él ni conoce, e incluso, hasta de países como China y Japón, donde el taekwondo es una disciplina tradicional.
"Todavía no me crucé a muchos atletas dentro de la Villa Olímpica. Los pocos que me vieron me abrazaron, fue emocionante", dijo Crismanich. Emanuel Ginobili lo saludó vía Twitter: "Felicitaciones a Crismanich por el oro", escribió el bahiense. "Aún no lo vi a Manu, cuando me salude personalmente será un orgullo", afirmó el correntino.
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El sábado pasado, el campeón tenía pensado presenciar los combates de las categorías más pesadas del taekwondo, en el complejo Excel, pero los compromisos y la cena que le brindó el Comité Olímpico Argentino no le dejaron tiempo. "Me contaron que la gente se juntaba en sus casas para verme, en Corrientes y en Córdoba. Prendían velas, se escuchaban gritos entre departamento y departamento. Estoy sorprendido por esas reacciones", aseguró.
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Los amigos de Crismanich lo esperarán con una bienvenida impactante, con promesa de camión de bomberos para recorrer su tierra. "Algunos me dicen que la caravana va a durar varios días, por toda la provincia", avisó el campeón, que espera llegar a Corrientes con la medalla de oro colgada en el pecho.
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