Melissa Satta, la mujer que hace subir al altar a Christian Vieri

Deportes

*La modelo Melissa Satta ha logrado lo que decenas de mujeres no consiguieron antes: que Christian Vieri acceda a subirse al altar y dar el sí quiero.
*La joven conquistó al delantero del Atalanta después de fracasar su relación con Coco, ex del Barça. ¿Le seguirán diciendo "Bobo" ahora?

Melissa Satta, 20 años y modelo de profesión. De ancestros italianos y pasaporte norteamericano (nació en Boston) Melissa tiene predilección por los futbolistas: estuvo con el ex barcelonista Coco y ahora es la nueva novia de Vieri, que piensa en la retirada para dedicarle algo de más tiempo a ella.

Melissa es una belleza que está fuera de lo común. Pero además, cuenta en su haber con ser una mujer que suele seducir a los futbolistas: el italiano Christian Vieri es un ejemplo.

Los primeros encuentros entre ambos habían sido secretos y murmurados por la prensa del corazón de todo el mundo.

El jugador de fútbol que también cayó ante sus encantos, pero anteriormente, fue el ex Barcelona, Francesco Coco.

Melissa ha sido portada de las revistas más prestigiosas del mundo, entre las que se destaca Maxim, donde hizo unas fotografías que pueden ser nocivas para la salud de los hombres.

Nacida en Boston, sus ancestros son italianos, según cuentan sus biografías en internet.

Ella, además, ha contado en varias ocasiones que, si de deportes se trata, el que más le gusta, lejos, es el fútbol.


 


Y miren si no... la modelo ha quedado afónica de haber gritado tantos goles del delantero italiano Christian Vieri. Este, cuando la conoció quedó admirado y atónito. Si bien la relación estuvo oculta en un tiempo, la pareja anunció con bombos y platillos que se van a casar.


 


Los más allegados al futbolista cuentan que es todo un triunfo que Vieri se suba a un altar, por su gran pasado mujeriego. Era hora no...

Pero más allá de esto, dicen que Vieri hará todo lo posible, de ahora en adelante, para dedicarle la mayor cantidad de tiempo posible a la mujer a la que le lleva poco más de diez años de diferencia. Y claro, en su lugar nadie perdería ni un minuto más.

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