El cordobés debutó oficialmente como polista en el equipo Imperial, propiedad de su amigo Adolfito Cambiaso. "Puede ser que lo practique en el futuro", afirmó David.
Los potentes rayos de sol encendían la tarde del jueves pasado en Cañuelas. Adolfito Cambiaso y David Nalbandian montaban las yeguas que, a paso lento, dejaban la cancha número 2 de La Dolfina. Desensillaron y se refugiaron en el palenque, al calor de un grupo de amigos. Casi se tiraron sobre las sillas. Estaban agotados. "¿Cómo anduvo?". "Muy bien", fueron las primeras palabras que se oyeron. Para Cambiaso fue un partido más o, si se quiere, especial. Porque a su lado, junto a su gente, en su casa, Nalbandian estaba debutando oficialmente en una competencia como polista, en la Copa de Zafiro, para conjuntos de hasta 16 goles. Su equipo, Imperial, venció a Mangrullo por 14-8 y este viernes disputará la final con Totos.
"Estoy muy contento de jugar mi primer torneo y mucho más si lo puedo hacer al lado de un amigo como Adolfito", contó un distendido Nalbandian, en un ambiente no tan usual para él, con tacos en lugar de raquetas.
¿Cómo llegó el tenista cordobés al polo? El primer indicio es la amistad que lo une al líder de La Dolfina. Desde hace unos años se forjó la relación, que mediante reuniones, charlas y asados se terminó por consolidar. "Fue un lindo partido. Nos divertimos mucho jugando entre amigos. Eso es lo más importante", confesó Cambiaso.
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El tenista es un osado. Nunca le escapa al riesgo. Asume compromisos y desafíos. Es un experto en probar distintos deportes. Ya la había hecho con el automovilismo, el golf y también algún deporte extremo. "El polo es uno de mis deportes preferidos. Cuando abandone el tenis, puede ser que lo practique en el día de mañana", dijo David.
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Los vínculos del tenista con el polo son varios. En 2010, resultó vencedor en el remate de uno de los clones de "Cuartetera", la gran yegua de Cambiaso. El cordobés hizo la oferta de 800 mil dólares que resultó ganadora. Pero David quiere ir por más: estaría pensando en llevar al polo a su tierra.
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Ese deseo del unquillense estaría sustentado por la ayuda de Cambiaso, que tiene campos en Washington, otra localidad cordobesa, como Unquillo. Hay un antecedente: Gabriel Batistuta. El ex goleador de la selección argentina construyó su propio club de polo en Reconquista, al que bautizó La Gloria, y tuvo ayuda de Cambiaso.
"Me sentí muy bien en la cancha. Creo que estoy progresando mucho. Tengo que tratar de jugar más seguido", analizó el unquillense. Está claro: mientras se va alejando del tenis, se va acercando al polo.
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