* La venta compulsiva de revistas (que se envían junto con la factura del abono) fue una práctica habitual hasta hace unos años. * La Ley de Defensa del Consumidor lo prohíbe, pero en los últimos tiempos se usa como “trampita”.
Cablevisión, la empresa distribuidora de TV por cable implementa desde principio de año una curiosa modalidad de venta de revistas: la envía a domicilio con la factura, la cobra $3,50 y, si uno no quiere recibirla, tiene que llamar o mandar una nota.
Esta práctica, conocida como “venta compulsiva” se utilizó durante algún tiempo para vender las revistas de las tarjetas de crédito aunque la sanción de la Ley de Defensa del Consumidor del año 1994 hizo que fuera cayendo en desuso.
Literalmente, el artículo 35 del Capítulo IV de esa ley dice: “Queda prohibida la realización de propuesta al consumidor, por cualquier tipo de medio, sobre una cosa o servicio que no haya sido requerido previamente y que genere un cargo automático en cualquier sistema de débito, que obligue al consumidor a manifestarse por la negativa para que dicho cargo no se efectivice. Si con la oferta se envió una cosa, el receptor no está obligado a conservarla ni a restituirla al remitente aunque la restitución pueda ser realizada libre de gastos.
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minutouno.com se comunicó con la Subsecretaría de Defensa del Consumidor por esta cuestión, donde se informó que el hecho ya estaba registrado, que efectivamente, la empresa de TV por cable estaba violando ese artículo de la Ley y que se estaba trabajando en el tema.
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Mientras tanto, surge la duda: ¿no será un nuevo método de “aumento encubierto"? Ultimamente, las empresas demostraron una gran creatividad para subir los precios tratando de que la Secretaría de Comercio Interior no se enoje:
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Ya lo hicieron las empresas de medicina prepaga (agregando pagos adicionales) y la educación privada (cobrando mayor cantidad de cuotas anuales, aunque al mismo precio). Parecería que mientras el aumento no se refleje en el vapuleado IPC, Guillermo Moreno no grita.
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