Biocombustibles, un debate abierto

Economía

* Todos los días aparecen nuevas noticias sobre los combustibles renovables. ¿Acaso tuvieron un ataque de filantropía los líderes del mundo?

El premier italiano Romano Prodi, George Bush, Y Lula Da Silva se alinearon claramente en los útimos tiempos en la defensa de los biocombustibles. ¿Qué sucede? ¿De pronto los líderes del mundo se volvieron “verdes”?  No parece que ésta sea la razón. Todo indica que los jefes de las potencias mundiales se están apurando a construir megaimperios energéticos similares a los que actualmente existen en torno del petróleo antes de que las comunidades de PyMEs y pequeños productores rurales les ganen de mano.

Lo que está en juego, parece, es saber si se mantiene la actual concentración en la producción de combustibles o si es posible que el autoabastecimiento llegue a los niveles nacionales, provinciales y locales en buena parte del mundo.

Por supuesto que nadie va a tener una planta de combustible en la terraza de su departamento. Para abastecer el consumo minorista siempre se necesitara empresas que produzcan el combustible, pero si la autogeneración de energía escala a niveles importantes en la industria y el agro, las ganancias de las empresas distribuidoras de combustible descenderían en más del 50%.

Sin duda, es éste el debate mas fuerte en torno de los combustibles alternativos, aunque apareció por estos días una corriente de opinión que afirma que los biocombustibles son un atentado contra los alimentos:

Esa línea de opinión parece razonar que, en tanto se siembren vegetales con el único objeto de ser utilizados para la producción de combustible, se estará atentando contra la posibilidad de producir alimentos baratos para todo el mundo.

Este argumento no tiene en cuenta dos cosas fundamentales: En primer lugar, que una buena parte de las experiencias de biocombustible se realizan actualmente con los desechos de muchos vegetales. Pero además, (lo mas importante de todo), es que la falta de alimentos para una buena parte de la humanidad no tiene que ver directamente con la superficie cultivada, sino con una pésima distribución de la riqueza a escala planetaria.


 


En ese contexto, el autoabastecimiento energético del mercado mayorista parece una interesante perspectiva en el sentido de la descentralización del poder.

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