Bitcoin profundiza su derrumbe: cotiza cerca de los U$S 80.000 y encendió nuevas alarmas
La principal criptomoneda cayó por debajo de los USD 81.000 y amplió un retroceso que ya supera el 36% desde su récord, en medio de ventas masivas desde billeteras inactivas y un giro abrupto en los derivados.
El mercado cripto volvió a quedar inmerso en una tormenta este viernes, cuando Bitcoin se desplomó a niveles que no veía desde principios de año y perforó con fuerza la barrera de los USD 81.000. La caída, que se dio en cuestión de horas, se encuadró en un clima global desconfiado y con señales de tensión tanto en los activos tradicionales como en los digitales.
Según datos consolidados de operadores internacionales, la moneda llegó a tocar los USD 80.659,81, su marca más baja del día, lo que supone una depreciación superior al 36% respecto de su pico histórico alcanzado el 6 de octubre pasado, cuando se ubicó en USD 126.080. En apenas 24 horas la baja superó el 7%, mientras que en 30 días acumuló un retroceso mayor al 20%, un movimiento que encendió luces de alerta incluso entre los inversores más experimentados.
El impacto no se limitó al universo de los pequeños ahorristas: los gestores de fondos también se vieron obligados a recalibrar posiciones en medio de un escenario repleto de incertidumbre. Aunque los mercados bursátiles globales registraron sus propios altibajos, la magnitud del ajuste en Bitcoin superó con holgura cualquier corrección paralela en acciones, índices o commodities. Criptomonedas de alta capitalización acompañaron la tendencia: Ethereum cayó alrededor del 10% y XRP retrocedió un 9%, replicando un arrastre generalizado.
Uno de los factores que más sorprendió a analistas fue la reaparición de movimientos masivos provenientes de billeteras inactivas durante largos períodos. CoinDesk detalló que grandes volúmenes migraron hacia exchanges centralizados, lo que generó un exceso de oferta que rápidamente superó la demanda de compra disponible. La presión vendedora se intensificó a medida que estos actores -algunos de ellos con activos inmovilizados por años- decidieron liquidar parte de sus tenencias.
El mercado de derivados también jugó un rol decisivo en el deterioro del precio. Con los futuros y opciones reaccionando al nuevo escenario, los participantes se volcaron mayormente a estrategias defensivas. Las operaciones basadas en puts superaron ampliamente a las de calls y el strike de USD 85.000 se convirtió en el eje central de interés abierto, desplazando al que hasta hace semanas era el nivel predominante: USD 140.000.
La rotación mostró una brusca modificación del sentimiento, con los operadores alineándose ante la posibilidad de una continuidad bajista. FlowDesk, proveedor de infraestructura, registró ventas masivas de futuros tanto en Bitcoin como en Ethereum, junto con un desplazamiento aún más pronunciado hacia puts con precios inferiores, reforzando la búsqueda de cobertura.
En paralelo, el derrumbe generó tensiones sobre empresas cuya valuación está estrechamente ligada al precio del activo. El caso más seguido fue el de MicroStrategy, que enfrenta una situación delicada tras ver cómo el valor de sus reservas en Bitcoin se acercó peligrosamente a su nivel de equilibrio de USD 74.430 por unidad. Un informe de JPMorgan citado por CoinDesk advirtió que podría quedar fuera del índice MSCI en enero, lo que derivaría en ventas automáticas de fondos indexados y añadiría un elemento adicional de presión.
Mientras tanto, las criptomonedas se desacoplaron de episodios positivos recientes en el sector tecnológico, como el impulso momentáneo generado por los resultados de Nvidia, que había dado aire a los mercados estadounidenses antes de retroceder nuevamente. En ese contexto volátil, Bitcoin no logró replicar ningún rebote y continuó profundizando una tendencia que mantiene expectante —y preocupada— a toda la industria.
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